Ivonne Vargas

Ivonne Vargas

Laberinto Laboral

La pena por perder un trabajo no es diáfana; es una cosa opresiva, que puede causar vergüenza contar y que te mantiene en un estado de ansiedad por no saber en qué momento se recuperará el ingreso. Pienso en los más de 2.4 millones de personas en el país, según registros de Inegi,  que continuan desocupados y en cómo enfrentan esta situación desde lo emocional. 

Así como es poco común recibir en la escuela un entrenamiento formal para buscar y permanecer en un empleo, considero que pocas veces nos enseñan a enfrentar y vivir el duelo. Y si se pide ayuda es para enfrentar la pérdida de un ser querido, no la del trabajo.

 â€œHay que tener fuerza y aguantar con orgullo la búsqueda, porque… qué otra queda” , dirían algunos.

Pero resulta que en lo que llega otra oportunidad, se pueden enfrentar situaciones que obstaculizan el adecuado desempeño en la búsqueda laboral. Algunas personas entran en estado de pasividad y enojo; otras, envían currículums de manera compulsiva, sin dedicar tiempo a pensar en verdaderas oportunidades y contactos potenciales. 

Ninguna de las dos es optima para arrancar una búsqueda. Y este 2022 la necesidad de contratarse sigue latenta para millones de mexicanos.

Entonces, ¿cómo vivir y superar el duelo, para enfrentar nuevas entrevistas?

No existe una forma única para vivir el duelo. Necesitamos entender el simbolismo que representa esta perdida, no solo es el empleo como tal, sino pensando en lo que ese trabajo te permite ser y tener en este mundo, desde una posición económica, un título, un cargo y las personas con las que se convive. Es importante entender el impacto de la pérdida para luego actuar, me cuenta Anahí Polo, coordinadora del área de Tanatología en Grupo Gayosso. 

El duelo post-despido tiene diversas etapas como negación, ira y depresión, hasta llegar a la aceptación; es necesario identificarlas para actuar en consecuencia, pues quedarse en una de estas de manera prolongada puede tener repercusiones que van más allá de ponerse nervioso en la siguiente entrevista de trabajo, comenta la tanatóloga. 

Recuerdo, a propósito de ello, el caso de un buscador de trabajo que acudió a mí para revisión de su CV. En la charla comentó que tan pronto fue despedido utilizó el dinero de la liquidación para cambiar a un auto muy costoso. Es una fase de ira, con decisiones inmediatas para compensar, pero que seguramente afectarían su presupuesto muy de largo plazo.   

La solución a esa ira o depresión no es tan sencilla como enviar más currículums. Lo primero es entender cómo se puede lidiar emocionalmente con esta adversidad y enfrentar las fases post-despido, comenta Anahí Polo. Bajo la situación actual del mercado, incorporarse de nuevo a la ‘jugada’ del mercado laboral puede tomar siete meses o más. 

Así que hay que vivir el duelo; esto es una habilidad que, por cierto, pocas veces desarrollamos. Y para hacerlo, hay que construir nuevos hábitos en la vida personal. Eso permite llegar al proceso de aceptación de mejor manera y, por consiguiente, ayuda a afrontar la búsqueda sin desplomarnos porque el reclutador no llama. 

Cómo se aprender a superar un duelo laboral

Estos son puntos que pueden contribuir a lidiar con la pérdida y la no llegada inmediata de un nuevo empleo:

  1. Es importante identificar cuando el duelo ‘sobrepasa’ pues no solo hay tristeza; también se experimenta ansiedad extrema, angustia, frustración y pensamientos constantes de desolación. Se vuelve recurrente la pregunta: ¿quién me querrá en este momento? ¡no sirvo para trabajar! Ese estado puedes crear o incrementar el sentimiento de burnout, así que es momento de pedir ayuda a un tanatólogo o a un asesor de carrera. Platicar sobre lo sucedido y hacer un plan para enfrentar la pérdida laboral.
  2. Cuando las personas imaginan la depresión en la búsqueda de empleo, a menudo la atribuyen a la inestabilidad financiera y al rechazo frecuente; sin embargo, la identidad es otro factor de peso. La gente suele definirse a través del trabajo. Para lidiar con esa pérdida de identidad no solo hay que reorganizar la búsqueda, sino estar en contacto con aspectos que se disfruten de la profesión, por ejemplo, a través de cursos gratuitos. Es una forma de actualizarse, de no perder el ritmo profesional e identificar nuevos contactos.
  3. También está la pérdida de la estructura del día a día.  Hay que diseñar un ‘modelo de trabajo’ tanto dentro como fuera del proceso de búsqueda. Por ejemplo, establecer horarios para enviar correos, hacer llamadas, actualizar herramientas laborales, generar networking, etcétera. Reglas simples, como «no más llamadas después de las 6:30, porque es el momento en que se debe hacer un alto para realizar una actividad física, son importantes”. Eso da espacio para concentrarse en otros intereses y relaciones y recargar mentalmente, precisa la coordinadora del área de Tanatología en Grupo Gayoso. 
  4. Si el duelo se da por la pérdida de un compañero —porque esto ha sido un hecho frecuente como producto de la pandemia— lo ideal es que el jefe se acerque a su equipo y comparta de una forma sutil lo sucedido. Debe estar preparado para que el equipo, en cuanto sepa la noticia, tenga diversas respuestas. Se necesita estar preparado para eso, así que es necesario pedir ayuda de un tanatólgo o un terapeuta preparado en dar contención. Muchas veces la persona que da la noticia encuentra en este hecho proyecciones de algo inconcluso, y ser el responsable puede despertar sus propias tristezas y la sensación de vulnerabilidad. 

Me gustaría pensar que este contenido impactará en las menos personas posibles, porque hoy tienen la oportunidad de tener y crecer en un empleo. De no ser así, y entendiendo la situación del mercado, espero que estos consejos resulten de interés para enfrentar un duelo para el que casi nadie ha sido preparado. 

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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