• La fundadora de La Montaña cuenta que pudo salir adelante gracias a la resilencia que el emprendimiento le hizo desarrollar.
  • La Montaña inició hace 15 años con la receta original de sofrito de sus padres, un ingrediente que se usa para todo en Puerto Rico.
  • Ahora, la joven ha llevado el producto a Estados Unidos, donde puertorriqueños, mexicanos y hondureños son su mayor mercado.

El huracán María golpeó a Puerto Rico en septiembre de 2017, meses antes  Dorianyeli y su familia iniciaran su negocio familiar, La Montaña.

A María lo clasificaron como el huracán más poderoso desde 2004 y su afectaciones se estimaron en millones de dólares.

Dorianyeli cuenta que con La Montaña pudo salir adelante gracias a la resilencia que el emprendimiento le ha permitido desarrollar; una herramienta que considera como la mayor recompensa de emprender y que la ha llevado hasta la exportación de productos a Estados Unidos.

Los cimientos de La Montaña

La Montaña inició hace 15 años con la receta original de sofrito de sus padres, un ingrediente que se usa para todo en Puerto Rico y sin el cual no habría ni cena, contó la emprendedora.

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El sazón de la familia es tan bueno y único porque conservaban la forma tradicional de hacer el sofrito, por lo que sus conocidos pedían que el producto estuviera en los supermercados más allá del municipio de Barranquita, de donde son originarios.

Y como si el universo se hubiera alineado, Dorianyeli salió de trabajar de una farmacéutica y convenció a su padre de llevar el producto más allá para que todo Puerto Rico lo conociese.

Así fue la salida de La Montaña a todo Puerto Rico, pero faltaba algo más.

Uno de los retos a superar fue el conservar a sus clientes

Sin embargo, el etiquetado con todos los requerimiento legales confundió a sus clientes, quienes creyeron que el sazón casero del sofrito no estaba ahí y Dorianyeli tuvo que hacer algo.

«En aquel momento utilizábamos un container que era para sopas, entonces de llevarlo de ese envase al envase de la mayoría de los sofritos que ya estaban en el mercado, provocó que las personas dijeran que: ‘le bajaron la calidad’, ‘ya no es lo mismo'», dijo la joven.

«Las personas no asimilaron el cambio, por lo que tuvimos que educarlas, en cuestión de que los ingredientes eran los mismos», agregó.

Incluso, Dorianyeli asegura que todavía continúan educando al consumidor para que reconozcan que sigue siendo el mismo sabor casero.

Ser una mujer exportadora de América Latina

Con este nuevo etiquetado, llegó una oportunidad que le abrió a La Montaña la posibilidad de exportar sus productos a Estados Unidos.

Junto con UPS y su programa Mujeres triunfando en América Latina, el sofrito de La Montaña llegó a los puertorriqueños que se encuentran fuera de la isla.

«Tenemos puertorriqueños, hondureños y mexicanos que nos compran en Estados Unidos. Y hemos ido tocado puertas en ese marcado», contó.

El sofrito no es el único producto que viaja fuera de la isla, también lo hace el pan, dulces, café y pasta; todos en una caja de recuerdos para las personas que extrañan la comida de la isla.

«Nosotros llevábamos tiempo intentando exportar el sofrito, pero cómo debía ser refrigerado, UPS nos ayudó con el envío al día siguiente y todo ha sido un éxito», dijo Vázquez.

«Siempre debemos tener ese sueño de exportar, pensamos que no se nos puede dar porque somos una empresa pequeña, pero cuando consigues una oportunidad como la de UPS y lo tienes entre tus planes, esto puede suceder», concluyó.

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