Carlos Brown

Carlos Brown

Colectivo

Con el avance de la vacunaci√≥n contra el Covid-19 entre las personas adultas mayores y otros sectores de la poblaci√≥n, uno de los temas m√°s recurrentes de nuestra discusi√≥n p√ļblica es el a√Īorado regreso a la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ; volver a donde est√°bamos hace apenas 15 meses y alejarnos de esta aparente realidad alterna que ha sido la vida en pandemia con las medidas de distanciamiento social. Pero, tras el √ļnico episodio que ha representado un salto para atr√°s en el avance del desarrollo a escala global, el mundo parece darnos se√Īales de que las cosas no volver√°n a ser iguales y que no volveremos a donde est√°bamos.

Estas se√Īales dan cuenta de que otras sociedades han comenzado a cuestionar y replantear el contrato social en el que vivimos. Con contrato social me refiero al acuerdo t√°cito que establece las reglas morales y pol√≠ticas de comportamiento en una sociedad. Aunque no las hacemos expl√≠citas, estas reglas est√°n ah√≠, moldean nuestro d√≠a a d√≠a, definen las instituciones que norman nuestra vida en sociedad y las financiamos con nuestros recursos todos los d√≠as. Pero algo empieza a moverse, de manera tan acelerada que no vemos la inminencia de estos cambios.

En Estados Unidos, la pandemia expuso ‚Äďcomo en pr√°cticamente todo el mundo‚Äď el peso que tienen los cuidados en nuestra sociedad y nuestra econom√≠a. El presidente Biden ha propuesto un paquete de est√≠mulo fiscal por dos billones de d√≥lares ‚Äďmonto equivalente a casi el doble de lo que produce toda la econom√≠a mexicana en un a√Īo‚Äď para impulsar a la econom√≠a estadounidense tras la pandemia de Covid-19 y las crisis derivadas; que consiste, en buena parte, en inversiones en infraestructura tradicional como puentes, caminos, conexiones de banda ancha y edificios, pero tambi√©n en infraestructura de cuidado, como residencias para personas adultas mayores y personas con alguna discapacidad. Una decisi√≥n como esta resulta radical pues altera el contrato social existente al evitar que los ni√Īos y ni√Īas sean castigadas por las circunstancias de su nacimiento.

Adem√°s, Janet Yellen, secretaria del Tesoro estadounidense, dej√≥ claro que para pagar por ese programa de est√≠mulo se requer√≠a modificar el actual arreglo fiscal en Estados Unidos y en el mundo, para obligar a que las personas multimillonarias paguen su justa contribuci√≥n a lo p√ļblico, as√≠ como impedir que las grandes fortunas lleven su dinero a para√≠sos fiscales y evitar una carrera hacia el fondo entre pa√≠ses compitiendo por ver qui√©n ofrece las tasas impositivas m√°s bajas. Este anuncio, junto con las otras medidas planteadas por esta nueva administraci√≥n federal, promete transformar profundamente las relaciones econ√≥micas internacionales as√≠ como replantear los arreglos fiscales nacionales de la actualidad.

Del otro lado del Atl√°ntico, en Europa se ha dado una revoluci√≥n en el uso del espacio p√ļblico, al cuestionar cu√°nto de √©ste ha sido cedido al autom√≥vil privado durante el √ļltimo siglo. Tras el enorme √©xito de las plataformas digitales de redes de transporte en la d√©cada reciente, la pandemia de Covid-19 oblig√≥ a cuestionar y modificar el uso del espacio p√ļblico para privilegiar la infraestructura emergente de movilidad activa ‚Äďes decir, la que se impulsa con nuestros cuerpos‚Äď que nos permitiera movernos por nuestras ciudades de manera segura. Hasta ahora, en Europa se han anunciado 2,500 kil√≥metros de nueva infraestructura ciclista con inversiones por casi 1,700 millones de euros. Adem√°s, las redes sociales se han inundado de diversas intervenciones a lo largo del continente europeo que est√°n alterando el espacio p√ļblico para recuperarlo para las personas.

Al otro lado del territorio euroasi√°tico, en China ‚Äďaunque el avance a√ļn es lento‚Äď el gobierno central ha mostrado un giro en su forma de entender la crisis clim√°tica que atravesamos y de la cual son uno de los principales responsables ‚Äďjunto a las grandes empresas de combustibles f√≥siles, que producen casi 70% de las emisiones globales‚Äď al ser el pa√≠s con mayores emisiones contaminantes en el mundo. Esta semana, el gobierno de Xi Jinping ha convocado a una cumbre clim√°tica, de cara a la que a su vez convoca la administraci√≥n Biden para la pr√≥xima semana, para definir el papel que jugar√° su econom√≠a en la lucha contra esta crisis estructural de nuestros tiempos y de nuestro actual modelo econ√≥mico. Incluso se ha anunciado, por medio de una declaraci√≥n conjunta tras la visita del enviado especial del gobierno de Estados Unidos para el Clima, John Kerry, que las dos mayores potencias globales cooperar√°n en materia clim√°tica y energ√©tica en medio de la guerra comercial que las ha enfrentado durante el √ļltimo lustro.

En el caso latinoamericano, el contrato social actual parece insostenible pero no se alcanza a vislumbrar hacia d√≥nde podr√≠a avanzar ese nuevo acuerdo. Que Am√©rica Latina sea la regi√≥n m√°s afectada por la actual crisis sanitaria y econ√≥mica impide que podamos detenernos a pensar hacia d√≥nde avanzan nuestras sociedades y qu√© instituciones deberemos impulsar para lograr esos avances. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, por sus siglas en ingl√©s) ha propuesto una agenda para pensar lo que sigue durante y tras la recuperaci√≥n: desde la modificaci√≥n profunda de nuestros sistemas p√ļblicos de salud y educaci√≥n, hasta el financiamiento p√ļblico de los subsidios a los combustibles f√≥siles y del cierre de la brecha digital. Sin embargo, a veces pareciera que estas prioridades no son nuestras, que no son nuestras voces desde este lado del mundo las que proponen y empujan estos nuevos futuros distintos.

Para ello, m√°s all√° de las discusiones entre personas expertas, necesitamos impulsar mecanismos de democracia deliberativa y directa que permitan que imaginemos futuros posibles entre todas las personas que convivimos en nuestras sociedades ‚Äďespecialmente desde este lado del mundo‚Äď y no s√≥lo desde la tecnocracia, para llevarlos a la realidad de manera colectiva. Nos toca imaginar entre todas y todos nuestras utop√≠as posibles: nuevos futuros democr√°ticos desde el campo de las posibilidades, para ampliar los l√≠mites actuales con nuevas reglas que cierren las brechas de desigualdades y que avancen hacia el ejercicio efectivo de nuestros derechos. Desde los impuestos a las grandes fortunas hasta distintas formas de propiedad, de la recuperaci√≥n del espacio p√ļblico para las personas al manejo de los territorios.

El choque temporal que ha representado la pandemia de Covid-19 deber√≠a servirnos como simulacro de las crisis estructurales que no hacen m√°s que acelerarse, como ocurre con la crisis clim√°tica y sus inminentes consecuencias para nuestro futuro; de manera que permita imaginar nuevos arreglos en medio de una oportunidad hist√≥rica para escuchar a las personas. Hoy nos toca cuestionar qu√© priorizamos y a qu√© damos valor en colectivo, para ma√Īana imaginar nuevas utop√≠as posibles.

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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