• Cada vez es más frecuente que las mujeres graben situaciones de acoso y las publiquen en internet.
  • Business Insider habló con varias mujeres cuyos videos sobre este tipo de incidentes han recibido miles de vistas, llegando a todo el mundo.
  • Algunas creadoras reconocen que esperaban sentirse empoderadas pero descubrieron que hacerlo público tuvo el efecto contrario.
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Era un día normal en junio cuando Yula Delcore, de 22 años, subió a un ferry para visitar a su novio.  Delcore describe el viaje como un trayecto «fácil» que hace una vez a la semana, pero explica a Business Insider que esta vez, al bajar del ferry, oyó a un hombre que la llamaba por detrás. Se dio cuenta de que la estaba siguiendo. 

«Le dije: ‘Antes de que empieces, tengo novio, así que no estoy interesada’, y él respondió: ‘No me importa'», recuerda.   

Mientras el hombre la seguía e increpaba, ella sacó su teléfono.

«Me hizo sentir tan incómoda que pensé: ‘Debería grabar esto’. No había nadie más a nuestro alrededor, así que pensé que si pasaba algo, al menos podría obtener una prueba de ello».  

En los últimos años, es cada vez más común grabar casos de acoso o discriminación y publicarlos en redes, especialmente en TikTok. Allí, a menudo explotan —como lo hizo Delcore— recibiendo cientos de miles de visitas.

Varias mujeres explican a Business Insider que grabar el episodio de acoso es una respuesta a una larga historia en la que las experiencias de las mujeres han sido puestas en duda y menospreciadas; lo ven como una manera de reunir pruebas irrefutables. 

Sin embargo, puede tener consecuencias desastrosas. Muchas mujeres se han enfrentado a reacciones adversas sin precedentes cuando en los comentarios desestimaron sus experiencias, sometiéndolas a niveles de acoso online aún mayores. 

Los expertos afirman que las reacciones explosivas y adversas a estos videos demuestran lo inestables que pueden ser las redes sociales cuando se trata de la seguridad de las mujeres. Y aunque la publicación de imágenes de acoso puede resultar impactante en el momento, es necesario hacer más para crear un cambio significativo en el mundo real.

TikTok hace que sea más fácil denunciar el acoso

Ahora que casi todo el mundo tiene un smartphone, grabar estos momentos es cada vez más habitual. 

«Es como decir: ‘Oye, esto pasa. Ocurre todos los días. Y ahora lo ves, no puedes negarlo'», explica a Business Insider Laurie Essig, profesora y directora de estudios de género, sexualidad y feminismo en el Middlebury College de Vermont. 

Delcore cuenta que decidió publicar imágenes de su acoso en TikTok para poder «exponer el tipo de cosas por las que las mujeres tenemos que pasar todo el tiempo». Añadió que no esperaba que mucha gente fuera de sus 43,000 seguidores lo viera. 

Mientras que la mayoría de sus videos anteriores recibieron entre 1,000 y 5,000 visitas, su grabación del incidente fue vista más de 530,000 veces.

No es la única mujer que se ha ganado la atención de todos con un video de este tipo. Natalie Rose, una entrenadora de fitness de 29 años, compartió un video de un hombre que la siguió mientras paseaba por Birmingham.

Rose cuenta a Business Insider que denunció el incidente a la policía. Aún así, quiso publicar en TikTok la grabación de la cara del hombre para advertir del acoso a otras mujeres de su zona. «Pensé que si veían mi video, podrían ser un poco más precavidas y tener cuidado con él». 

El TikTok de Rose recibió 6 millones de visitas, y fue abrumador. 

«Un TikTok puede dar la vuelta al mundo… el mío lo hizo. Solo creo que si no lo esperas, puede ser un poco abrumador», reflexiona. 

El algoritmo de TikTok recomienda contenidos a los usuarios basándose en lo que han visto anteriormente. Esto independientemente de si un usuario sigue al creador que publicó el contenido. 

Los videos sobre acoso los ven cientos de miles de personas bajo etiquetas populares sobre el tema en TikTok. Una de esas etiquetas, #safetyforwomen, que Rose utilizó en el pie de foto de su video, tiene 124 millones de visitas. 

Las mujeres corren el riesgo de ser desacreditadas y culpadas de provocar el incidente 

Algunas creadoras reconocen que esperaban sentirse empoderadas al grabar a sus acosadores, pero descubrieron que hacerlo público tuvo el efecto contrario.

Caitlin Wilkinson, de 23 años, grabó un TikTok en el que aparecía enfrentándose a un hombre por acoso en el metro. Según ella estaba molestando a otra mujer en el vagón. 

El hombre no se ve en el video, ya que Wilkinson solo grabó su propia cara durante la interacción. Explica a Business Insider que le preocupaba que el hombre se «enfadara» y arremetiera contra ella si se daba cuenta de que le estaba grabando. 

Los videos obtuvieron más de 2 millones de visitas. Aunque los comentarios en TikTok fueron abrumadoramente positivos, con usuarios que la elogiaron por defender a la mujer desconocida, Wilkinson cuenta que se dio cuenta de que algunas personas publicaron comentarios negativos sobre ella en Facebook después de que sus tiktoks fueran mencionados en un artículo de BuzzFeed. 

Leyó los comentarios de los usuarios de Facebook y vio que muchos —que, según ella, parecían ser hombres— decían que el video era un montaje. Todo porque ella no grababa la cara del agresor o pensaban que solo lo publicaba para obtener visitas. «Me sentí engañada por estos tipos que no creían mi versión de la historia». 

Por su parte, Delcore dice que estaba «sorprendida» al recibir comentarios que defendían al hombre desconocido que la seguía parecían ser en su mayoría de hombres «Había muchos comentarios que decían: ‘¿Qué hizo mal este tipo?’, y me sorprendió ver tantos, porque obviamente me siento incómoda en este video». 

Otros comentarios parecían ser de hombres que le decían que debería haber gestionado la interacción de otra manera. Ella sentía que estaban sugiriendo que el acoso era su culpa porque decidió responder a las preguntas del hombre en lugar de ignorarlo. 

La respuesta a los videos en TikTok que retratan el acoso puede ser «retraumatizante» 

Delcore describió el abuso online al que se enfrentó tras la difusión de su video como «retraumatizante». Este es un fenómeno psicológico por el que los síntomas experimentados tras una experiencia traumática pueden resurgir cuando una nueva situación conlleva recuerdos del evento original.

La avalancha de comentarios escépticos que recibió de los hombres le hizo revivir y reprocesar su experiencia de acoso. «Que me digan que no pasó nada y que no hubo nada malo en el video, fue traumatizante, porque están permitiendo este tipo de comportamiento». 

Wilkinson entiende que el alto número de visitas a sus vídeos, junto con las respuestas de los espectadores que dijeron que no creían su relato, la hicieron sentir ansiedad hasta el punto de que no querría volver a publicar sobre el acoso en TikTok si fuera testigo o lo experimentara. 

«Hacerlo viral realmente cambió toda mi perspectiva sobre internet. Siempre pensé que sería genial, pero recibir tanto odio, fue realmente confuso para mi cerebro», detalla.  

Rose señala a Business Insider que otro trauma tras su video fueron las desgarradoras historias que las mujeres compartieron sobre sus propias experiencias de acoso en los comentarios.

«Fue demasiado. Recibí cientos de mensajes y la gente compartía todas esas horribles historias. Supongo que me abrí a ello al publicar el video, pero sentí que una vez que empezaron los comentarios, no pararon». 

Delcore cree que algunas personas comparten demasiada información en las redes sociales, una práctica que a veces se conoce como «vertido de traumas».

Kalliopi Mingeirou, jefa de la campaña para poner fin a la violencia contra las mujeres de ONU Mujeres en Nueva York, relata que a menudo puede haber un «efecto multiplicador» en las redes sociales. Es decir, si algunas mujeres comparten sus historias de acoso, otras mujeres comienzan a dar un paso adelante, como fue el caso del movimiento #MeToo que también comenzó en redes sociales. 

Según Mingeirou, esto puede crear efectos emocionales adversos cuando las mujeres empiezan a sentirse responsables de las otras mujeres a las que han inspirado a hablar, especialmente cuando estas otras mujeres lo hacen en los comentarios. 

«No podemos esperar que ellas carguen con la responsabilidad de compartir sus experiencias en los espacios digitales por todos estos efectos negativos que las exponen a más violencia y traumas al revivir las experiencias de otras supervivientes», dice.  

Es poco probable que estos videos por sí solos conduzcan a un cambio

Puede ser tentador ver esta oleada de videos como una vía para el cambio social. Pero puede que no sea tan sencillo. 

Essig explica que los «círculos de apoyo» tampoco suelen tener efectos tangibles, ya que el sexismo sigue estando muy presente en internet. Hay «sitios en los que algunos jóvenes son increíble y horriblemente misóginos».

Cree que la manera más eficaz de crear un cambio social en relación con el acoso es sacar estas conversaciones de las redes sociales y llevarlas al mundo real. 

La autora hace una comparación con el movimiento Black Lives Matter, que resurgió en internet después de que se hiciera viral el video de la muerte de George Floyd, lo que dio lugar a protestas en todo el mundo y a promesas de reformar los sistemas policiales. 

«Hacer videos es una manera poderosa de iniciar una conversación, pero la conversación tiene que convertirse en una resistencia organizada y en persona. Black Lives Matter no se quedó en un simple hashtag», recuerda.

Mingeirou relata a Business Insider que las mujeres podrían empezar a organizarse en persona uniéndose o creando grupos de activismo locales y participando en campañas que presionen a los gobiernos para que pongan en marcha medidas prácticas para prevenir el acoso. 

En última instancia, las activistas esperan un futuro en el que la solución del problema del acoso se reparta de forma más equitativa entre mujeres y hombres, y entre las fuerzas del orden, las organizaciones sociales y los organismos gubernamentales. 

«Compartir historias en las redes puede tener consecuencias que acaban poniendo a las supervivientes en mayor peligro, y las supervivientes deben ser conscientes de ese riesgo. Tenemos que quitar la responsabilidad a las mujeres de compartir sus historias y poner más responsabilidad en el gobierno para tomar medidas contra lo que no debería estar sucediendo en primer lugar», concluye Mingeirou.

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