Carlos Brown

Carlos Brown

Colectivo

La pol铆tica exterior mexicana rara vez ocupa las primeras planas y la discusi贸n p煤blica, y menos cuando se trata de un evento que deja fuera a nuestro principal socio comercial, Estados Unidos. Sin embargo, la sexta cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (CELAC) tuvo su dosis de controversia debido a la participaci贸n de jefes de estado y de gobierno de todo el espectro ideol贸gico, desde Maduro y D铆az-Canel hasta Lacalle y Abdo; tan diverso como la pol铆tica latinoamericana ha sido hist贸ricamente.

Pero, m谩s all谩 de los desencuentros y reacciones, los anuncios realizados en el marco de esta cumbre no son menores: adem谩s de cimentar en la declaraci贸n final el fortalecimiento de la gobernanza regional tanto frente a la pandemia de Covid-19 como de cara a la crisis clim谩tica, el presidente L贸pez Obrador propuso a sus pares que se avance hacia una mayor integraci贸n econ贸mica de la regi贸n, para 鈥渃onstruir en el continente americano algo parecido a lo que fue la comunidad econ贸mica que dio origen a la actual Uni贸n Europea鈥.

Las primeras impresiones no tardaron en llegar. Desde las insinuaciones sobre la desaparici贸n del peso para dar paso a una nueva moneda, hasta las cr铆ticas por el doble discurso sobre la migraci贸n latinoamericana de cara a las recientes actuaciones de la Guardia Nacional en la frontera sur mexicana. Sin embargo, hay que aterrizar cualquier discusi贸n futura de la integraci贸n econ贸mica de la regi贸n tanto en los distintos niveles de integraci贸n econ贸mica regional como en la historia de los intentos 鈥揻allidos en su mayor铆a鈥 por integrar al continente americano.

Por un lado, la integraci贸n econ贸mica regional no solo se trata de tener una moneda com煤n para toda la regi贸n. Antes de poder alcanzar un nivel de integraci贸n monetaria, las experiencias de integraci贸n econ贸mica pasan por tener un tratado de libre comercio regional para reducir las barreras 鈥揳rancelarias y no arancelarias鈥 al comercio de bienes y servicios, como ocurre en el caso del T-MEC, antes TLCAN. Posteriormente, se suele establecer una uni贸n aduanera, que establece una pol铆tica comercial com煤n entre los pa铆ses miembros respecto al resto del mundo, como en el caso de la Uni贸n Aduanera Euroasi谩tica, formada por Rusia, Bielorrusia, Kazajist谩n, Armenia y Kirguist谩n. Posteriormente, los pa铆ses pueden formar un mercado com煤n que permita el libre tr谩nsito de bienes, servicios y de personas, como ocurre en el Espacio Econ贸mico Europeo, donde participa la Uni贸n Europea junto a Islandia, Noruega y Liechtenstein.

Pero ni la Uni贸n Europea con sus 70 a帽os de historia desde el establecimiento de la Comunidad Europea del Carb贸n y el Acero, pasando por la Comunidad Econ贸mica Europea y la actual Uni贸n, ha podido concretar una uni贸n monetaria plena entre sus ahora 27 miembros. La zona euro, donde se utiliza esta divisa como moneda de uso corriente, est谩 integrada por 煤nicamente 19 de los 27 pa铆ses. Sin embargo, la experiencia de los 煤ltimos 15 a帽os ofrece varios recordatorios 鈥揹esde Grecia hasta Irlanda鈥 de los riesgos de renunciar a la pol铆tica monetaria dom茅stica, a pesar del atractivo de contar con una sola divisa com煤n.

As铆, la integraci贸n econ贸mica regional es un proceso complejo que requiere mucho m谩s que lo pol铆tico. Uno de los puntos clave para avanzar hacia la integraci贸n econ贸mica regional es el desarrollo de infraestructura que permita conectar las mercanc铆as, servicios y personas de la regi贸n. Esta ha sido una de las causas de la sostenida dependencia mexicana al mercado norteamericano, pues incluso la mayor铆a de nuestro comercio de bienes con el mundo se hace a trav茅s de nuestra frontera norte dada la falta de puertos de altura en nuestro pa铆s. Cualquier intento de avanzar hacia la integraci贸n regional en Latinoam茅rica pasa necesariamente por una discusi贸n m谩s aburrida: la de los fierros que permitan que ocurra de manera efectiva.

Pero el otro riesgo para avanzar hacia la integraci贸n econ贸mica latinoamericana se encuentra en su historia. Han sido numerosos los intentos fallidos en las 煤ltimas cuatro d茅cadas: la ALALC, luego ALADI, nacida en 1960 inspirado en el 鈥減ensamiento cepalino鈥 y de la cual derivaron diversos acuerdos comerciales que a煤n se mantienen en la regi贸n; el ALCA de Clinton en 1995, bloqueada diez a帽os despu茅s en la Cumbre de las Am茅ricas de Mar del Plata y del cual surgieron diversos tratados comerciales entre Canad谩, Estados Unidos y diversos pa铆ses latinoamericanos; y el ALBA de Ch谩vez en 2004, que se mantiene de manera formal pero cuyo poder cay贸 tras la muerte del presidente venezolano.

La historia de los intentos de integraci贸n econ贸mica latinoamericana est谩 fuertemente atravesada por los conflictos ideol贸gicos entre los pa铆ses de la regi贸n, arraigados en las discusiones de la Guerra Fr铆a, pero sus vaivenes cada vez dependen m谩s de los ciclos electorales nacionales y de la mayor presencia de China en la regi贸n, que ha sustituido a Estados Unidos como principal socio comercial de la mayor铆a de las econom铆as del continente. As铆, a la UNASUR de principios de siglo, que a煤n incluye a la Venezuela de Maduro y que naci贸 durante la ola rosada latinoamericana de gobiernos de izquierda, se le quiso hacer frente con el PROSUR de la ola de gobiernos de derecha durante la d茅cada pasada. Por ello, el otro obst谩culo a la integraci贸n regional es la voluntad pol铆tica para sostener los acuerdos, unas de las principales razones del 茅xito del mercado com煤n europeo.

Ojal谩 la cumbre de la CELAC en la Ciudad de M茅xico sea el reinicio de la discusi贸n en la regi贸n latinoamericana y caribe帽a para contar con acuerdos que permitan avanzar hacia una mayor presencia econ贸mica y pol铆tica a escala global. Pero esta es una discusi贸n a mediano y largo plazo que requiere dejar a un lado los desencuentros para poner en el centro las complementariedades de nuestras econom铆as, sobre todo ante la creciente presencia de China en la regi贸n. No hacerlo nos podr铆a llevar a repetir los mismos errores pol铆ticos y de pol铆tica, pero con un socio distinto.

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posici贸n por parte de Business Insider M茅xico.

Descubre m谩s historias en Business Insider M茅xico

S铆guenos en FacebookInstagramLinkedInTwitter y Youtube