• Esther Pinzón y Valeria Zomazy ganaron el qualifier mexicano del International GS Trophy 2022 de BMW Montorrad, que se celebrará en Albania. 
  • Las mexicanas están a la espera de uno de los seis lugares para equipos femeniles, en donde solo clasificaran las mejores del mundo. 
  • Business Insider México platicó con ambas sobre sus inicios en el motociclismo, los retos que han tenido que enfrentar y su futuro en el GS Trophy. 

Esther Pinzón se enamoró del motociclismo cuando era muy pequeña y gracias a su madre, quien anduvo en moto durante sus años de crecimiento, pero que no le regaló una cuando ella se la pidió.

“Si la quería, tenía que trabajar para poder comprarla. Me metí a trabajar en un taller de motos. En año y medio me hice de mi primera moto y empecé a avanzar”, dijo.

Valeria Zomazy, por su parte, tuvo su primer acercamiento con las motos duras (homologadas para el uso urbano) por su novio, quien ya andaba en ellas y la invitó a rodar los domingos con sus amigos para divertirse.

“Él tiene su BMW y yo la veía grande, inalcanzable, una moto gigante. Siempre me brillaron los ojitos de que yo quería una moto o probarla”, contó, refiriéndose a las BMW GS, una moto que permite compaginar la conducción en todo terreno y en las pistas asfaltadas.

Las vidas de ambas mexicanas se cruzaron en los entrenamientos del BMW Motorrad Río Mayo en Cuernavaca, en donde ambas se prepararon para participar en la qualifier local del Internacional GS Trophy 2022, que se celebrará en Albania.

Sus esfuerzos tuvieron excelentes resultados, ya que en septiembre Pinzón y Zomazy se convirtieron en las dos representantes de México que están a la espera de un lugar en los equipos femeniles del reto final de la competencia.

Business Insider México platicó con las dos motociclistas para conocer qué barreras han tenido que romper en este deporte y qué les depara en el GS Trophy.

¿Qué es el International GS Trophy?

GS Trophy
Cortesía: BMW Motorrad

El International GS Trophy es un evento que celebra el “espíritu” del modelo BMW GS, que tiene más de 40 años de historia, de acuerdo con el fabricante de automóviles y motocicletas alemán.

El evento bienal no es una carrera como tal, sino una competencia por equipos en la que una alineación internacional de motociclistas amateur off-road compiten en varias etapas especiales; no todas ellas están diseñadas como pruebas de conducción.

“El GS Trophy tiene tres puntos importantes: uno es el trabajo en equipo; dos es la estrategia, porque tienes que ser una persona inteligente; y tres, que sepas andar en moto o tengas cualidades arriba de una”, explicó Zomazy.

“Si tienes estas tres, ya la hiciste, porque si te falta una no lo vas a lograr”, agregó. “No es una carrera. Al contrario, yo creo que el que va más lento gana; y es una competencia que te enseña perfectamente a entender tu moto”.

Que los motociclistas entiendan a sus vehículos implica saber cómo funciona el clutch, hasta dónde se puede sacar, qué tanto se debe acelerar, cómo mantener el equilibrio, cómo se debe frenar y qué tan rápido debe hacerse, de acuerdo con ella.

La motociclista mexicana también ve el certamen como una competencia con ella misma, en la que busca lograr lo que se propone y descubrir de qué es capaz, en lugar de superar a sus rivales.

Por otro lado, el “espíritu” del certamen impulsa la amistad y el compañerismo, incluso entre los integrantes de los diferentes equipos.

“Creo que es algo muy bonito ver que cuando alguien pasa y es tu ‘competidor’, todos le gritan: ‘¡Vamos! Lo tienes que lograr’ (…) Eso como que te impulsa”, aseguró Pinzón.

“Si hay alguna persona que traiga algo negativo, no lo va a lograr. No va a pasar. Aquí la idea no se trata de ser envidioso. La idea es compartir, ayudar y realmente disfrutar”, añadió.

Hay que tener buena condición física y pasar muchas horas en moto

En contra de lo que muchos pueden llegar a pensar, participar en el GS Trophy requiere de una amplia preparación física.

Zomazy compartió que ella no tuvo que hacer muchos cambios en su rutina de ejercicio ni en su dieta, aunque es importante resaltar que siempre ha practicado deportes, duerme bien y disfruta de comer sano.

Pinzón, por su parte, confesó que antes de participar en el evento no tenía mucha idea de lo que implicaba, por lo que cambió solo “un poco” su alimentación y rutina de ejercicio. Sin embargo, no fue suficiente y en algunas ocasiones terminó casi arrastrándose.

Ambas también concordaron que un elemento que no puede faltar en el entrenamiento para el GS Trophy es rodar muchos kilómetros sobre la moto.

“Iba al súper arriba de la moto. Me llevaba mi mochila y a veces no me cabían las cosas y traía el pan amarrado por fuera”, contó Zomazy. “Eso fue lo que cambié. Hacía mi día a día en la moto y entre los coches. Me dio muchísimo manejo y confianza”.

La mexicana contó que pasó tanto tiempo arriba de su moto, seis meses para ser más precisos, que cuando tuvo que volver a manejar un automóvil no recordaba muy bien cómo hacerlo.

Equilibrio y preparación mental

Valeria Zomazy consideró que para ella la parte más complicada del GS Trophy fue encontrar un equilibrio entre su entrenamiento y el resto de su vida, que incluía su trabajo como actriz y propietaria de un negocio de comida, su familia y su relación de pareja.

“Me levantaba, iba al gimnasio, regresaba, me cambiaba, me iba a entrenar. Regresaba y todas mis pláticas eran sobre el GS Trophy”, contó. “De repente, mi pareja me dijo: ‘Oye, me encantan las motos, pero estoy harto. Todo el tiempo hablas de ellas”.

Los padres y los hermanos de la motociclista también resintieron que ella no pudiera platicar con ellos como antes, por lo que una vez ganó el qualifier decidió hacer un viaje a Guadalajara, Jalisco para poder pasar tiempo con ellos.

A Pinzón le pasó algo muy parecido. Ella es tatuadora y es copropietaria de un estudio, por lo que también tuvo que “desaparecer” para complementar su entrenamiento.

Poder lidiar con este tipo de estrés y presión también debe trasladarse al momento de la competencia, ya que en ella se está solo, con el casco y la motocicleta, pero no hay más.

Zomazy estaba tan nerviosa en la final del qualifier que respiraba ruidosamente y muchos de los presentes pensaron que los estaba callando.

“Respiraba mucho, haciendo como: ‘shhhhhhh’; pero jamás les dije que se callaran, estaba respirando”, relató. “También hubo un momento en el que sentí que no estaba respirando y que me faltaba todavía más aire”.

“Grité. Se trata de sacar todo”, agregó.

El motociclismo no es caro, siempre que sepas andar muy bien en moto

Pinzón y Zomazy no se dedican profesionalmente al motociclismo, por lo que no generan ingresos al practicar este deporte, que, indiscutiblemente, es caro.

“No es como que te compres unos tenis. Necesitas las botas, el casco, los guantes y unos pantalones con rodilleras”, aseguró Zomazy, sin dejar de lado el costo de la moto. En el caso de las BMW GS puede ir desde los 128,300 hasta los 465,200 pesos, dependiendo del modelo.

“Es caro, pero a la vez es barato, porque no vas a ir al hospital, no vas a necesitar una operación, recuperación ni medicinas”, añadió enfatizando la importancia del equipo de protección.

Pinzón también consideró que el costo de este deporte depende mucho de qué tanto sabes andar en la moto.

“Si se te cae la moto, la vas a romper. Si haces algo malo, la vas a desclutchar. Lo aprendí en los rallys. Mucha gente desclutchaba porque no tenía la técnica de acelerar”, explicó.

“Yo me caí incontables veces en mi moto. ¿Qué hice? Invertí y la llené de defensas. Ahora si se cae no le pasa nada. Son pequeños gastos”, afirmó.

Las dos representantes de México en el GS Trophy 2022 tuvieron que hacer sacrificios monetarios para poder llegar hasta donde están. Aunque ambas ejercen diferentes profesiones que les generan ingresos, tuvieron que dejarlas de lado a la hora de entrenar.

“No puedo dejar de trabajar y sobrevivir. En ese momento, fue muy complicado, porque entrenaba o trabajaba. Decidí entrenar y mis ahorros comenzaron a irse”, aseguró `Pinzón.

El motociclismo no es un deporte para hombres

Zomazy creció pensando que el motociclismo es un deporte para hombres, al punto de que cuando comenzó a practicarlo, tuvo miedo de que su novio y sus amigos no tuvieran la paciencia para esperarla.

Esto nunca ocurrió y la mexicana compartió que cada día ve más mujeres en moto, lo que no puede evitar emocionarla.

Además, competencias como el GS Trophy han impulsado la igualdad de género en el motociclismo. La primera vez que se reservó un cupo para un equipo femenil en el certamen fue en 2016; mientras que para 2020 participaron dos equipos femeniles.

Para 2022, seis equipos de mujeres se enfrentarán en Albania y son a los que Zomazy y Pinzón aspiran clasificar.

“Cualquier persona arriba de una moto se igual”, dijo Pinzón. “Se borra cualquier género, solamente eres una persona competitiva”.

Sin embargo, las dos motociclistas concordaron que sí hay una diferencia entre hombres y mujeres abajo de la moto, por lo que es importante que este tipo de eventos, en donde también hay fases que implican el físico, las mujeres puedan competir entre ellas.

“No me pueden poner a competir con un hombre por la fuerza. Por más de que vaya al gimnasio y mi novio no sea tan deportista, él es mucho más fuerte que yo”, explicó Zomazy.

“Arriba de la moto somos iguales. Abajo no. Se vio porque hay pruebas abajo de la moto en la que tenemos que empujar una BMW 1250 off-road y no tirarla. Los hombres lo hacen como si nada y a mí me ves batallando”.

Para tener una idea de lo que esta prueba implica, una motocicleta BMW 1250 tiene un peso de 249 kilogramos con su depósito de combustible lleno, según el fabricante alemán.

La motivación que existe entre mujeres

El GS Trophy no solo ayuda a romper el techo de cristal en el motociclismo, sino que también inspira a las mujeres con el ejemplo a no ponerse límites, sin importar su complexión física o las barreras bajo las que crecieron.

“Es muy diferente que las mujeres vean a un hombre o que él te diga: ‘es que hazle así’; a que de repente digan: ‘Ella lo hace y es más chaparrita o delgadita que yo’. Ahí entra la onda de pensar: ‘Si ella pudo, yo también’”, dijo Zomazy.

Ella y Pinzón ya han servido para motivar a más mujeres. Las motociclistas contaron que una vez se compartió en Instagram una fotografía de Esther, que mide 1.56, y muchas personas comentaron que era imposible que compitiera y que tendría que usar “zancos”.

“¡Rompan ese paradigma! ¡Sí se puede!”, dijo la mexicana. “Es muy interesante ver las reacciones de las personas cuando nos ven a Val o a mí. No creen que podemos y lo logramos”.

Asimismo, las mexicanas se prepararon para el qualifier mexicano del GS Trophy en un espacio de sororidad en BMW Motorrad Río Mayo, que fue ideado por Pao Romm, su gerente. En él, motociclistas con más experiencia, como Zomazy, enseñaron a chicas que participarían por primera vez en el evento, como Pinzón.

“Cada entrenamiento se unía una mujer más y era muy padre, porque quería una competencia real en mi qualifier, en la que no avanzara solo porque habían dos o tres mujeres”, aseguró Zomazy.

“Quería ayudar a mujeres que realmente quisieran subirse a una moto. También que hubiera una competencia femenil en México para que el nivel crezca cada vez más”, agregó.

Cuando ambas mexicanas ganaron el qualifier local para representar a nuestro país, Romm se subió al podio para celebrar con ellas, ya que durante todo el camino las apoyó, incluso prestándoles una moto para entrenar.

“Si vamos (a Albania) ella también va a ir con nosotras”, afirmó Pinzón. “Sin ella no habría sido posible. Una maneja bien y hace cosas, pero sin ese apoyo, ayuda o espíritu de querer hacerlo, no hay manera. ¡Gracias Pao!”

“Amo ese tipo de personalidades donde las mujeres nos apoyamos entre nosotras mismas y dejamos esa onda, que para mí es muy vieja, de los celos y las envidias”, dijo Zomazy.

“Hoy hemos demostrado que juntas somos más fuertes”, añadió.

¿Qué necesitan Esther Pinzón y Valeria Zomazy para representar a México en el GS Trophy 2022?

Pinzón y Zomazy son las finalistas que representan a Mexico en el GS Trophy 2022. Desafortunadamente, ganar su qualifier local todavía no les asegura que podrán competir en Albania el próximo año.

Mientras que los hombres ganan en su país y tienen un pase directo al evento internacional, las mujeres tienen que hacer una segunda clasificación.

Anteriormente, las mejores del mundo se concentraban en alguna sede neutra para competir entre todas. Para el GS Trophy de 2020, Zomazy viajó a España, en donde se armaron dos equipos femeniles con las mejores seis.

Desafortunadamente, ella clasificó en el lugar 10 y no pudo cumplir su sueño de convertirse en una GS Riders oficial.

En esta ocasión, el proceso es diferente: un juez va a todos los qualifiers del mundo y analiza a todas las participantes. En diciembre, los organizadores tendrán los resultados de todas las mujeres del mundo. Se sumarán lo puntos negativos que obtuvo la dupla y se seleccionarán a las seis mejores.

“México tiene que clasificar dentro de esos seis primeros equipos femeniles para que podamos ir a Albania”, agregó la motociclista.

“Va a pasar. Vamos a esperar la buena noticia para que sea nuestro regalo de Navidad”, finalizó.

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