• El 16 de diciembre de 2010, Marisela Escobedo, ya comenzaba a planear su celebración para Navidad cuando fue asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua.
  • Escobedo se había convertido en activista, tras el asesinato de su hija montaba una protesta pacífica para llevar ante la justicia a su asesino.
  • 10 años después del asesinato de Marisela, poco se ha logrado en términos de impartición de justicia en los casos de feminicidios.
  • Existe un subregistro de feminicidios que crea un limbo en la investigación y el juicio de estos casos; de las 3,934 mujeres asesinadas en 2019, solo el 26.4% fueron consideradas víctimas de feminicidio.

A la gente de buena voluntad, que sabemos que existe,
es un llamado de apoyo, de salir a las calles con nosotros,
de exigir justicia, de cuidar y de no esperar que les toque a ellos.
Marisela Escobedo

El 16 de diciembre de 2010, Marisela Escobedo ya comenzaba a planear su celebración para Navidad. Eran cerca de las 8 de la noche, y la activista recogía, de la mesa que había montado frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, los folletos y fotos de Rubí, su hija asesinada en 2008.

“Voy a pasar aquí la Navidad”, decía mientras observaba a un hombre acercarse. Algo intuyó; arrojó un objeto y se echó a correr. Sin embargo, la distracción no fue suficiente; cruzando la calle, el atacante la alcanzó y le disparó, por la espalda, en la cabeza.

La escena es descrita en el documental “Las tres muertes de Marisela Escobedo”, una producción de Netflix, estrenada en octubre de este año y dirigida por Carlos Pérez, la mente detrás de «Las crónicas del taco».

«La tres muertes de Marisela Escobedo» cuenta el desgarrador viacrucis de una madre a través del sistema de justicia de México; pero más que un documental, es un triste recordatorio de lo poco que se ha avanzado en México ante la problemática de los feminicidios.

Tráiler de «Las tres muertes de Marisela Escobedo» | Netflix

Las muertes de Marisela Escobedo

En agosto de 2008 moriría, por primera vez, la madre y nacería la activista.

Rubí Marisol Frayre fue asesinada en Ciudad Juárez, Chihuahua. El presunto asesino y pareja de la joven, Sergio Rafael Barraza, se deshizo de su cuerpo en un tiradero de la colonia La Chaveña.

Ante la poca iniciativa de las autoridades, Marisela Escobedo se encargó de la investigación para dar con el paradero del responsable y llevarlo ante la justicia. Sin embargo, jueces del Tribunal de Juicio Oral absolvieron a Barraza, aún contando con una confesión suya.

Aunque un mes después se anuló el fallo absolutorio y se otorgó la orden de aprehensión contra el inculpado, ya era demasiado tarde. Barraza se dio a la fuga y tiempo después se supo que formaba parte del cártel de los Zetas.

A pesar del peligro que representaba su pacífica protesta, Marisela nunca bajó la guardia y luchó, hasta el último de sus días, por darle justicia a su hija.

El subregistro y la impunidad en los casos de feminicidio en México

De enero a octubre de 2020, en México se registraron 777 feminicidios, de acuerdo con los datos de la Información sobre violencia contra las mujeres, incidencia delictiva y llamadas de emergencia al 911 del Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Sin embargo, estas cifras podrían no mostrar el panorama completo. De acuerdo con una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), entre 2012 y 2018, 2,646 casos de mujeres asesinadas con extrema violencia, actos de mutilación o agresión sexual, no fueron contabilizados como feminicidio, sino como homicidios dolosos.

Este subregistro de feminicidios crea un limbo en la investigación y, sobre todo, en el juicio de miles de casos que debieron contar con dicha agravante. Ello significa un pobre o nulo seguimiento de los procesos adecuados para la procuración de justicia.

Un reporte de Impunidad Cero estimó que en 2019 solo 5 de cada 10 feminicidios fueron esclarecidos. Las cifras no son del todo exactas, pues la tipificación de feminicidio, muchas veces no concuerda con la manera en el que una mujer es asesinada. De las 3,934 mujeres asesinadas en 2019, solo el 26.4% fueron consideradas víctimas de feminicidio.

Y eso sin contar los casos que todavía se consideran como desaparición.

Aun así, la investigación de MCCI reveló que, en siete años, de los 3,056 feminicidios investigados, solo se detuvieron a 1,732 sospechosos; de ellos 739 fueron declarados culpables y 105, inocentes.

El sistema tiene fallos que no permiten la impartición de justicia. A los procesos sin protocolos y el subregistro de feminicidios, hay que sumar la carga de trabajo de los investigadores. En 2019 se contabilizaron 3,729 agencias del Ministerio Público en el país; solo 21 están especializadas en feminicidio, de acuerdo con el reporte de Impunidad Cero.

Los casos de Rubí Frayre y Marisela Escobedo ocurrieron en un tiempo en el que no se usaba la palabra feminicidio. Sin embargo, en 10 años de visibilidad del problema, todavía no existe un sistema que saque del limbo judicial a miles de casos de mujeres asesinadas con violencia.

10 años después, el legado de una mujer que trazó a pie las calles de Ciudad Juárez, sobrevive. Marisela Escobedo murió, por tercera y última vez, de pie, en su lucha por la justicia; una lucha que ahora es inmortal, sin bala que la pueda tocar.

«Luz» | La Santa Cecilia

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