• María Vélez cambió su empleo en JPMorgan para iniciar su propio camino de emprendimiento.
  • Su elección fue iniciar una edtech que apoyará el desarrollo en programación de la niñez de Latinoamérica.
  • Ahora, María cuenta como el proceso de transición a su propia empresa y lo que implica iniciar sola.
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María Vélez cambió su empleo en JPMorgan para iniciar su propio camino de emprendimiento, sus opciones eran el sector de educación, transporte o salud en América Latina.

Ahora la CEO de la startup peruana Crack the Code cuenta cómo fue el proceso de transición: de su zona de confort a arriesgarse por un emprendimiento, desde la salud mental hasta lo que se viene en el futuro.

De origen colombiano, María estudió Economía y Finanzas en la Universidad de Nueva York, pero fue un tiempo como pasante en Puno, Perú, donde despertó su interés por crear una empresa con impacto social y con propósito.

En aquellos dos meses, Vélez se dio cuenta que la posibilidad de tener un negocio rentable con propósito social es posible, «se puede tener doble impacto, crecimiento económico y un impacto social», dijo.

Sin embargo, al graduarse de la universidad encontró un trabajo en JPMorgan que le dio la disciplina y aprendizajes que tanto buscaba en el mercado de inversiones.

Para María Vélez iniciar su propio camino era el siguiente paso

Al igual que su hermano David Vélez, CEO y cofundador de Nubank, y su hermana mayor, que emprendió en España la venta de bolsos lujosos, María buscaba su «propia oportunidad» para emprender.

«Nosotros veíamos a nuestro papá poner sus negocios cuando estábamos en Costa Rica, celebramos con él, lloramos con él y eso se nos quedó grabados, y dijimos: ‘Tenemos que hacer algo propio'», contó Vélez.

Ahora en su turno, María buscaba un emprendimiento que tuviera doble impacto, que fuera rentable y social, tal como lo vivió en su primera vez en Perú.

Los sectores que analizó fueron educación, salud y transporte, todos ellos aplicados a la región; sin embargo al comenzar por la edtech, María quedó enamorada de la industria.

«Las edtech es una oportunidad tan grande en América Latina, hay tantos problemas en los latinos y la verdad, la herramienta más inmediata donde puedes cambiar la vida de una familia entera es la educación», dijo.

María inició su camino tomando clases de programación en Seattle, Washington, consultorías de edtech y poco a poco empezó a formar lo que hoy es Crack de Code, con impacto a la niñez de hasta 22 países.

«Al inicio yo daba los pilotos, las clases a los niños y fue muy emocionante, pero también duro», dijo.

«No estaba acostumbrada a vivir en el límite y reconocí que debía tener apoyo»

El riesgo de lanzarse por un emprendimiento no es fácil para ningún emprendedor y esto también lo experimentó María, donde la ayuda fueron importantes para sobrellevar la montaña de emociones.

«Los emprendedores no hablamos mucho de ello, pero al ser una emprendedora sola sin socios, psicológicamente es muy duro. Y en su momento reconocí que necesitaba apoyo», contó.

Muchos emprendedores no hablan de su salud mental por temor a verse vulnerables frente a los fondos de inversión o a sus propios empleados.

Por ello, María buscó ayuda psicológica para poder sobrellevar el estrés que involucraba un cambio de 180 grados de su vida, desde el lugar de residencia hasta un nuevo empleo.

«En esos momentos necesitaba alguien con quien desahogar ese nerviosismo, ese hueco en el estómago que se te hace cuando no te dan una licencia […] porque no estás acostumbrada a vivir en el límite y reconocí que debía tener apoyo, contó Vélez.

Crack de Code busca ser la mejor edtech de la región

Como líder María considera que lo más importantes es que sus colaboradores logren crecer y destacar en sus áreas, «si tu les das las herramientas y cuentan con línea directa a ti, va hacer que te tengan confianza. Me gusta ser humilde, cada uno es experto en su área», dijo.

María sostiene que ser líder dx un aprendizaje constante y cada etapa del emprendimiento se desarrollan diferentes herramientas.

Actualmente Crack de Code cuenta con 1,300 estudiantes en 23 países y en 2021 recibió una ronda semilla de 2.7 millones de dólares por el fondo Kaszek, por lo que tuvieron un crecimiento de 120% .

El objetivo a corto plazo es continnuar creciendo para ser el mejor producto educativo a nivel regional, invertir en la presencia de marca en el sector edtech y para finalizar seguir teniendo impacto en la niñez de América Latina.

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