• El cacao era el fruto más codiciado en la antigua Mesoamérica y era la moneda que se usaba para adquirir bienes.
  • Es por esto que Amo Cacao quiere devolverle a este fruto su valor y llevarlo a cada cocina mexicana de una forma justa para los productores y orgánica para el consumidor.
  • La startup mexicana espera continuar su expansión en el país luego de su participación en Shark Tank México.

El cacao era el fruto más codiciado en la antigua Mesoamérica y era la moneda que se usaba para adquirir bienes. Sin embargo, esto despareció y la barra de chocolate que está en tu cocina tal vez sea más azúcar que cacao y esto lo quiere cambiar Amo Cacao.

Fernel y Miguel Bobadilla iniciaron Amo Cacao por el simple hecho de querer recuperar el valor de este fruto en México de una forma justa para los productores y orgánica para los consumidores.

«Tratamos de desarrollar productos sanos, orgánicos y revalorizar lo qué es el cacao en México», dijo Fernel para Business Insider México.

Amo Cacao: por el amor al cacao mexicano

El cacao proviene de productores de la zona de Chiapas y Tabasco, lugares con zonas tropicales donde el árbol de cacao alcanza 9 metros de altura y el fruto 20 centímetros de diámetro.

«Trabajamos con redes de comercio justo. Nos dimos a la tarea de ir a visitar las cooperativas y tratar de motivar a los productores para que continúen con cacao orgánico», aseveró Fernel.

Y es que, el génoma original del cacao se encuentra justo en esta zona de Chiapas y Tabasco, sin embargo debido a la poca paga del fruto los productores prefieren dedicarse a otras materias primas y «es por esto que muchas veces terminamos consumiendo chocolate europeo».

La vida de un árbol cacaotero o bakau, como también se le conoce, es de 30 años y tarda 7 en dar el fruto, por lo que el crecimiento de Amo Cacao ha sido lento pero «a paso muy firme».

El proceso de producción del chocolate mexicano

La cosecha se levanta cada dos veces al año y los lotes se envían hasta Guadalajara, donde el cacao puede estar un año almacenado. A Fernel y a su familia les toma un día tostar, pelar y moler el cacao, para después iniciar el proceso de la variedad de productos.

«Dependiendo de la textura del chocolate que estamos buscando, el proceso varía luego del molido. Las propiedades son las mismas pero las texturas cambian», dijo Fernel.

Amo Cacao espera continuar su expansión en el país luego de su participación en Shark Tank México, donde Patricia Armendáriz, originaria de Chiapas, y Carlos Bremer se unieron al proyecto para llevarlo a la siguiente etapa con 800,000 pesos en capital y crédito de 1.2 millones de pesos.

«Buscábamos apoyo más que dinero, para poder llevar el cacao mexicano a los mexicanos», concluyó.

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