• Una investigación reveló que ver torneos deportivos en televisión puede influir en la cantidad de alimentos que comes.
  • Además, la dificultad de estos deportes que disfrutas también juega un papel en la cantidad de snacks que consumes.
  • Por otro lado, ver deportes “sencillos” puede hacerte sentir que es fácil ejercitarse, sin realmente hacerlo.
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¿Alguna vez te has preguntado por qué tomas un snack después de ir al gimnasio? Las investigaciones muestran que el ejercicio físico a menudo conduce a un mayor consumo de alimentos, ya sea para darse un capricho por un trabajo bien hecho o para reponer la energía que se quemó.

Con innumerables eventos deportivos retransmitiéndose en nuestra televisión, como los Juegos Olímpicos de París 2024 este verano, surge una nueva pregunta: ¿Ver deportes en una pantalla también puede influir en la cantidad que comemos?

La respuesta es sí. 

Nuestra investigación, en coautoría con Jannine Lasaleta, reveló que ver videos de deportes puede aumentar el consumo de dulces. Sin embargo, hay más en la historia: la dificultad de los deportes que estás viendo juega un papel crucial en estos efectos.

De las pantallas a la comida chatarra

Juegos Olímpicos
Deposit Photos

Primero invitamos a 112 estudiantes al laboratorio experimental de la Escuela de Gestión de Grenoble para ver un video y probar algunos dulces.

La mitad de los estudiantes vio un video con hombres y mujeres practicando deportes, mientras que la otra mitad vio uno sin ninguna actividad física.

Luego le dimos a cada estudiante una taza de caramelo de 70 gramos y les pedimos que juzgaran su calidad durante tres minutos. Los estudiantes que vieron el video deportivo comieron más dulces que los que vieron el que no tenía actividad física.

Por lo tanto, nuestra prueba inicial reveló que ver videos de deportes puede aumentar el consumo de dulces. No obstante, aquí está el giro: los estudiantes varones consumieron muchos más dulces que las mujeres, por lo que tal vez los resultados fueron desencadenados por el consumo de los hombres.

Además, todavía no estábamos seguros de si el tipo de deporte visto afecta la ingesta de dulces.

Para obtener más información, invitamos solo a las estudiantes a ver videos que mostraban deportes fáciles (carrera ligera) o difíciles de realizar (atletismo, salto de longitud, gimnasia, beisbol, rugby o escalada en roca).

Después, se invitó a los estudiantes a probar los mismos dulces que antes. Quienes vieron el video de deportes fáciles (que muestra a una mujer y un hombre corriendo por diferentes paisajes) comieron muchos más dulces (30.1 gramos) que aquellos que vieron el video de deportes difíciles (18 gramos).

Podemos concluir que la facilidad o dificultad del ejercicio mostrado afecta significativamente el consumo de dulces. Ver deportes fáciles de realizar conduce a un consumo considerablemente mayor que ver los difíciles.

¿Por qué está pasando esto?

Para explicar nuestros hallazgos, analizamos la investigación sobre la motivación por objetivos. Cuando las personas sienten que no están cumpliendo una meta, se esfuerzan más. No obstante, una vez que ven progresos, tienden a aflojar.

Por ejemplo, después de hacer ejercicio, aquellos que quieran mantenerse en forma pueden sentir que han logrado un buen progreso y luego reducir sus esfuerzos. Esto puede provocar una disminución de la motivación para perseguir objetivos relacionados, como una alimentación saludable. 

Las investigaciones muestran que lograr objetivos más pequeños (como hacer ejercicio) puede hacer que las personas sientan que se han ganado un descanso, lo que puede resultar en disfrutar más de la comida.

Por lo tanto, completar un entrenamiento puede hacer que sea más probable que te recompenses con comida adicional que si no hubieras terminado tu sesión.

¿Y por qué las mujeres son más susceptibles al fenómeno de comer más dulces después de ver un video deportivo fácil de realizar? Simplemente porque se ha demostrado desde hace tiempo que ellas se preocupan más por su peso que los hombres y, por lo tanto, sus objetivos dietéticos son más destacados.

Nuestra investigación sugiere que el simple hecho de ver deportes puede generar una sensación de cumplimiento indirecto de los objetivos de acondicionamiento físico.

Cuando las personas pueden imaginarse a sí mismas realizando la actividad que están viendo, sienten como si ya hubieran hecho ejercicio, lo que puede llevar a elecciones de alimentos más indulgentes.

Si perciben que el ejercicio que se muestra es fácil en lugar de difícil, pueden imaginarse más fácilmente haciéndolo, lo que genera una mayor sensación de progreso hacia sus objetivos de acondicionamiento físico.

Este logro percibido puede hacerles sentir que se han ganado el derecho a darse un capricho e influir en su búsqueda de una recompensa, lo que a menudo resulta en una mayor ingesta de alimentos.

¿Debo ver los Juegos Olímpicos si quiero mantener mi dieta?

Este conocimiento puede ser utilizado por los formuladores de políticas o los especialistas en marketing que buscan fomentar estilos de vida saludables.

Cuando se promueven actividades saludables imaginando una actividad física que parece demasiado fácil, las personas pueden sentir una mayor sensación de logro que podría resultar contraproducente y conducir a un mayor consumo.

Sugerimos mostrar un ejercicio fácil (como caminar o trotar) seguido de uno más difícil (como correr un sprint o correr un maratón) como solución alternativa.

Este enfoque puede motivar a las personas a comenzar con ejercicios básicos y al mismo tiempo recordarles que todavía queda un largo camino por recorrer para alcanzar sus objetivos de acondicionamiento físico.

Esta estrategia podría ofrecer una alternativa para promover la actividad física sin dar una falsa sensación de logro.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Ten en cuenta que la manera en que ves deportes puede afectar nuestros hábitos alimentarios. Si tu objetivo es mantenerte al día con tu dieta o practicar deportes más desafiantes, resístete a comer esa barra de chocolate extra.

Cuando establezcas objetivos de dieta, recuerda que el progreso real proviene de un esfuerzo constante, no solo de imaginarse haciendo ejercicio.

Participa en actividades que realmente te desafíen y combínalas con hábitos alimentarios conscientes. De esta manera, puedes evitar la trampa de sentir que el objetivo de acondicionamiento físico se ha logrado prematuramente y luego excederte.

En conclusión, ¿deberías ver los Juegos Olímpicos si quieres mantener tu dieta? Por supuesto, pero podría ser mejor elegir las actividades físicas que te resulten más difíciles de realizar y verlas sin moderación.

Este artículo se publicó originalmente en inglés.

*The Conversation es una fuente independiente y sin fines de lucro de noticias, análisis y comentarios de expertos académicos.

*Birau Mia es profesora asociada de marketing en el EM Lyon Business School. Carolina O.C. Werle es profesora de marketing en la Grenoble School of Management (GEM).

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