• En el trabajo doméstico remunerado, las mujeres ocupan trabajos de limpieza y de cuidados.
  • En contraste, los hombres que ocupan puestos de jardinería, choferes y de vigilancia que reciben un mayor pago, además de más horas por semana.
  • Las mujeres también sufren una mayor incertidumbre laboral, ya que solo un pequeño porcentaje tiene contrato, a diferencia de los trabajos realizados por varones.

Aunque 88 de cada 100 personas que realizan trabajo doméstico son mujeres, ellas ganan en promedio 30% menos que los hombres. Esto, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

¿Por qué? Al parecer, es por la naturaleza de los trabajos. Las mujeres en su mayoría trabajan como empleadas domésticas y cuidadoras, trabajos que perciben menos ingresos que jardineros, choferes y vigilantes, oficios dominados por varones.

En el empleo doméstico remunerado, 97% de los jardineros son hombres, mientras que representan un 95% de los choferes y vigilantes. Por el contrario, las empleadas domésticas representan 97% de las personas con este puesto laboral, mientras que las cuidadoras conforman 96% del total.

Una mujer o un hombre que se dedica al empleo doméstico gana en promedio 3,200 pesos al mes. En tanto, quienes realizan actividades que se perciben como «más especializadas» ganan alrededor de 4,200 pesos mensuales.

Esta diferencia de ingresos también se explica por una diferencia en las horas de trabajo realizadas.

En promedio, los hombres trabajan hasta 10 horas más que las mujeres por semana. Los choferes y vigilantes cumplen con jornadas semanales más largas, en promedio laboran hasta 46 horas. En tanto, las empleadas domésticas trabajan menos, con 28 horas semanales en promedio.

Condiciones precarias para el trabajo doméstico y más inestables para las mujeres

Estos datos apuntan a la persistencia del poco acceso a prestaciones laborales en el trabajo doméstico que en México, pese a los esfuerzos por integrar a estas personas al empleo formal. Se estima que 7 de cada 10 personas que laboran en este sector lo hacen en la informalidad.

Por lo menos, una cuarta parte del total de esta población no tiene acceso a servicios de salud, «pero tiene otras prestaciones». Y solamente 4% tiene acceso a servicios de salud y otras prestaciones. En tanto, solo 1% cuenta exclusivamente con acceso a servicios de salud.

«Una característica del trabajo doméstico remunerado es que en su mayoría no ofrece la prestación de acceso a servicios de salud, acentuado en el caso de las labores donde predominan las mujeres ocupadas», señaló el Inegi.

Y apenas 2 de cada 100 trabajadores domésticos cuentan con un contrato por escrito. Pero esta situación es más grave para las mujeres, ya que solo 1 de cada 100 cuentan con este tipo de certeza laboral.

«En tanto que las ocupaciones donde predominan los hombres tienen mayores porcentajes de personas ocupadas con contrato por escrito: 13% para jardineros y 16% para personal de vigilancia», añadió el Inegi.

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