Cristian Huertas

Cristian Huertas

Hace ya bastantes años en México y en Latinoamérica en general, la manera preferida de rentar y comprar películas se daba en establecimientos como Blockbuster. Había uno muy cerca de casa, las personas que atendían te hacían sugerencias dependiendo de tus gustos, podías comprar palomitas, dulces y hasta juguetes.

Pasó lo que todos ya sabemos, aparecieron las plataformas de distribución de contenido digital como Netflix, Amazon Prime, YouTube y desbancaron a Blockbuster y sus imitaciones, tal como el asteroide que destruyó a los dinosaurios.

Cada vez más industrias reciben impactos disruptivos, pero una que ha permanecido en el tiempo ha sido la del pago de servicios públicos (y privados). Los costos que tienen compañías como la CFE para entregar los recibos de consumo y recolectar los pagos son enormes, cerca de 40 millones de recibos se entregan al mes.

Ni decir de los costos que tienen que asumir los usuarios al pagar sus servicios en las tiendas de conveniencia, que al final no son muy convenientes, por que muchas veces te obligan a hacer el pago en efectivo, aunque dependiendo de la tarjeta que tengas, te permiten hacer un retiro por una módica cuota.

Al igual que cuando rentabas las películas, para pagar tus servicios tienes que desplazarte de la comodidad de tu casa, además: llevar el recibo (cuidar que no esté arrugado, por que al momento el lector no lee el código de barras), el efectivo, formarte, rezar por que no haya mucha fila, y recibir como confirmación de pago un papel, que si tienes la suerte de conservar y saber dónde lo dejaste, se le borra la tinta en 15 días.

Si tienes la mala fortuna de que la compañía quiere cortar el servicio por una equivocación, sólo tienes que encontrar ese papelito, y esperar que sea legible, para evitar que te corten el servicio ¡buena suerte con eso!

¿Por qué sigue sucediendo esto, existiendo la posibilidad de pagar los servicios públicos en una gran cantidad de aplicaciones? Algunas hipótesis que pueden explicarlo son: la baja bancarización de México, la baja penetración digital o la cultura del papelito habla.

Baja bancarización en México

Según el Banco Mundial, para el 2017 en México sólo el 43,7% del 60% más rico de la población mayor de 15 años tiene alguna cuenta con una institución financiera o una fintech. Sin embargo, la Ley Fintech ha atraído un gran número de jugadores locales e internacionales que permiten obtener una cuenta desde el celular, te llevan la tarjeta hasta tu casa y la mayoría ni cobran. Cada vez es más fácil tener una cuenta bancaria y ahora puede ser gratis.

Baja penetración digital

Según el reporte del tercer trimestre de 2019 del IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones), hay 74 líneas móviles de acceso a internet por cada 100 habitantes, un crecimiento de 179% desde el 2013. Según el mismo reporte, el 80% de estas líneas son prepago. Actualmente muchos de los usuarios prepago hacen sus recargas a través de las mismas tiendas de conveniencia, ¡pero estas recargas también se pueden hacer desde las aplicaciones que permiten el pago de servicios!

Papelito habla

¿Qué es más fácil? ¿Buscar en tu celular el número de comprobante de un servicio que pagaste, y que algunas aplicaciones te ayudan a organizar? o ¿buscar en los jeans de hace 15 días un papelito que tal vez perdiste de regreso a la tienda?

En el contexto de la pandemia actual, ¿prefieres salir de tu casa a la tienda, a pagar la luz y exponerte al contagio?. Por esto me sigo preguntando ¿todavía pagas tus servicios públicos en la tienda de la esquina?

Fuentes:
Banco Mundial
IFT

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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