• Las personas creían que las oportunidades laborales continuarían este año.
  • No obstante, las empresas están dando una "vuelta de tuerca" y los despidos son constantes.
  • Te mostramos cuáles son los grupos que, en la actualidad, corren más riesgo.
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Durante un tiempo, allá por 2021, parecía que nada podía salir mal para los trabajadores porque los despidos ni se vislumbraban. 

Un frenesí de contratación sin precedentes dio a millones de personas la oportunidad de abandonar sus trabajos por otros mejores. Aquellos que participaron en la Gran Renuncia, fenómeno con mayor auge en Estados Unidos, obtuvieron grandes aumentos, beneficios y todo tipo de apoyos que habrían sido impensables hace solo unos años. 

Fue, como lo aclamaron algunos medios de comunicación, «el año del trabajador».

Solo unos meses después, en 2022, las grietas comenzaron a aparecer. Al principio, los despidos se limitaron a unas pocas empresas emergentes con problemas. 

Pero en poco tiempo, todos, desde Netflix hasta JPMorgan, comenzaron a reducir su plantilla y el mercado laboral al «rojo vivo» comenzó a mostrar signos de desaceleración. En los últimos tres meses, el sitio web Layoffs.fyi muestra que más de 40,000 personas perdieron su empleo. 

En medio de todas las «congelaciones» de contratación y despidos, todos comenzaron a preocuparse en silencio: ¿Soy el próximo?

Para responder a esa pregunta, los economistas de un proveedor de datos de la fuerza laboral llamado Revelio Labs comenzaron un análisis de un listado de 17,000 profesionales que, a partir de marzo, terminaron su relación contractual. 

Usando los perfiles de LinkedIn de las personas, los economistas compararon a los que fueron despedidos con todos los demás que trabajaban en sus compañías. 

¿Cuánta antigüedad tenían las personas que perdieron su empleo? Â¿Qué obtenían? Â¿Cuántos años tenían? Â¿Qué tipo de trabajos realizaban?

Los resultados fueron sorprendentes y revelan los cuatro tipos de trabajadores, en la actualidad, sufren más despidos:

1. Quienes tienen contrataciones recientes

«Último en entrar, primero en salir». Así es como las empresas suelen decidir quién se queda y quién se va. 

Es por ello que no sorprende que en la actual ola de despidos, los empleados con mayor antigüedad disfruten de más seguridad laboral. 

El promedio de tiempo que había laborado la persona que se quedó sin su fuente de ingresos fue de 1.2 años, de acuerdo con el análisis de Revelio. Esto significa que probablemente fueron contratados cerca del comienzo de la Gran Renuncia, en el caso de Estados Unidos. 

En comparación, la permanencia promedio en esos mismos empleadores fue de 2.5 años. Eso sugiere que es mucho más probable que se queden si se sumaron a la firma antes de la pandemia de coronavirus.

Un factor que hace que la tenencia sea un aspecto especialmente importante en este momento es la brecha salarial cada vez mayor entre las contrataciones recientes y los miembros del personal de larga data. 

Como escribí en mayo, las empresas se han visto obligadas a competir tan ferozmente para atraer nuevos talentos durante la Gran Renuncia que han estado repartiendo salarios 7% más altos en promedio para las nuevas contrataciones que para los empleados existentes. 

En algunas ocupaciones tecnológicas, esa brecha es tan grande como el 20%.

Esa es la razón principal, de hecho, por la que un número récord de personas cambiaron de trabajo en ese periodo; sabían que podían obtener un salario mucho mayor si laboraban en otra compañía. 

Pero esos enormes aumentos venían con un riesgo oculto. Ahora que la economía se está desacelerando, los nuevos empleados se encuentran con un gran objetivo en la espalda, en forma de un gran signo de pesos.

2. Los que poseen altos ingresos 

Hay una razón obvia por la que ganar un salario más alto convierte a las personas en «blanco fácil» en una ronda de despidos. Los empleadores ahorran más dinero al eliminar los puestos con sueldos grandes.

Revelio descubrió que los salarios de los que fueron despedidos eran sustancialmente más altos en una variedad de ocupaciones que los de quienes mantuvieron sus trabajos. 

Por ejemplo, un ingeniero ganaba 86,000 dólares (alrededor de un millón 722,400 pesos), en comparación con los 75,000 dólares (aproximadamente un millón 502,000 pesos) que obtienen en promedio otros cargos en la misma rama. 

Las personas que fueron despedidas en funciones de operaciones, administración, ventas y marketing también ganaron alrededor de 10,000 dólares (200,327 pesos) más que sus contrapartes. 

Cuanto más gana un profesionista, más riesgo corre de ser despedido.

3. Los millennials sufren más despidos

En un análisis anterior, Revelio descubrió que los profesionales jóvenes tenían muchas más probabilidades que sus compañeros de trabajo mayores de cambiar de trabajo hace unos meses.

El momento presentó una oportunidad para los millennials; habían trabajado duro durante años en roles mal pagados luego del colapso financiero mundial en 2008.

Impulsados por el mercado laboral después de la pandemia, finalmente pudieron recuperar parte del poder adquisitivo que habían perdido en la década de 2010.

Pero ahora, la decisión de cambiar de trabajo ha vuelto a afectar a los trabajadores jóvenes de entre 20 y 30 años. De hecho, la ronda actual de despidos ha sido en gran medida un fenómeno que afecta a esa generación. 

En las firmas que Revelio rastreó y que implementaron recortes de empleos, los millennials constituían 79% de la fuerza laboral. Pero sufrieron sorprendentemente 94% de los despidos.

Los trabajadores de la Generación X y los baby boomers, que en su mayoría permanecieron en sus labores actuales, se han librado en gran medida de los recortes de empleo. 

Y los más jóvenes, los centennials, estuvieron subrepresentados en los despidos, probablemente porque aún no ganan lo suficiente como para convertirlos en objetivos útiles. 

Los millennials, por otro lado, están atrapados en el medio. Ganan más dinero que los recién graduados y, por lo tanto, son más caros para los empleadores. Pero no han desarrollado la experiencia y los conocimientos que han hecho que sus colegas mayores sean indispensables para los jefes. 

4. Reclutadores y codificadores 

Durante la reciente ola de despidos, nadie ha estado en mayor riesgo de ser despedidos que los reclutadores. 

Tiene sentido: lo último que necesita una empresa en una «congelación» de la contratación es un ejército de personas cuyo único trabajo sea atraer a nuevo personal.

Lo contrario sucedió durante la Gran Renuncia. Hasta principios de este año, las empresas estaban en una ola de contratación de reclutadores; les necesitaban.

En marzo se dio a conocer que las ofertas de trabajo para los profesionales de Recursos Humanos aumentaron 130% en la pandemia. Ello marca algunos de los mayores incrementos en las docenas de ocupaciones monitoreadas por Indeed. Desde entonces, han caído alrededor de 40%.

Otras profesiones con despidos

Los ingenieros de software también han sufrido de manera desproporcionada en la reciente ronda de despidos. 

Eso me sorprendió, porque los recortes de personal que Revelio estudió se concentraron principalmente en la industria tecnológica.

Estas compañías son conocidas por tener sitios laborales de dos niveles, en los que los codificadores son tratados como dioses. Por lo general, son los últimos en ser despedidos, porque se consideran esenciales para el negocio principal. 

Pero esta vez, los ingenieros tenían más probabilidades de perder su empleo que los que tenían otras funciones. Lo más probable es que eso se deba a que sus salarios aumentaron drásticamente durante la Gran Renuncia (en caso de EU), cuando tenían una gran demanda.

Por esto, en la actualidad, las empresas ven los recortes como una manera de restablecer los sueldos más cerca de los niveles previos a la pandemia.

Ocupaciones más seguras ante los depidos

En cambio, algunas de las ocupaciones que gozan de mayor seguridad laboral en este momento son las que no tuvieron demanda durante el año pasado. 

Los contadores y los gerentes de proyectos, por ejemplo, nunca disfrutaron del tipo de frenesí de contratación o «guerra de ofertas» que tuvieron los reclutadores o los ingenieros de software. Como resultado, estuvieron relativamente aislados durante ese periodo.

Todos estos hallazgos apuntan a una sola conclusión: el riesgo de perder el trabajo hoy probablemente dependa de cuántos beneficios se obtuvieron durante el año pasado o en la Gran Renuncia.

Las personas que aceptaron ofertas salariales que estaban muy por encima de las tasas de mercado, como muchos lo hicieron durante el año pasado, ahora se ven como un lastre por parte de las organizaciones que lamentan haberse excedido en la contratación y los aumentos salariales después de la pandemia. 

Aquellas que se quedaron con sus antiguos trabajos hasta ahora tienen más probabilidades de conservarlos.

Eso no quiere decir que los empleados que se aprovecharon de lo que se ofreció tengan la culpa de sus propios despidos. 

Las verdaderas culpables aquí son las compañías que tomaron decisiones insostenibles durante el frenesí de contratación. 

Para deshacer sus errores, están reduciendo el auge de algunos de sus empleados más talentosos. Después de todo, las personas que ahora ven como pagadas en exceso eran las que estaban desesperadas por contratar hace solo un año.

La lección

Aún así, hay una lección en los datos para las personas profesionales y las firmas por igual: los auges nunca duran. 

Ya sea que estés buscando un mejor trabajo o luchando por llenar puestos en su empresa, es importante no reaccionar de forma exagerada, especialmente durante una pandemia única en un siglo. 

Si aceptas un salario que parece demasiado bueno para ser verdad, es porque probablemente lo sea. Y si pagas más a los nuevos trabajadores que a los que tienen más tiempo ahí, estás preparando a su organización para lo que seguramente será, en algún momento, una corrección dolorosa. 

Por cada periodo de Gran Renuncia o de «cosecha de sueldos», habrá un Gran Ajuste de Cuentas.

Aki Ito es corresponsal sénior de Insider. 

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