Paul Sánchez

Paul Sánchez

Energía Circular

El sábado pasado atestiguamos otra reunión de la Organización de Países Productores de Petróleo y sus aliados (OPEC+, por sus siglas en inglés). Esta organización es lo que en economía se denomina un cartel o un oligopolio con estrategias de cooperación. Dicho de otra forma, un grupo de productores cooperando para fijar precios, principalmente recortando la producción de bienes para incentivar, desde el lado de la oferta, un aumento de precios en beneficio de los miembros del cartel.

Suena fácil pero no lo es y por lo tanto es uno de los casos estudiados en teoría de juegos, una disciplina que estudia la interacción estratégica de tomadores de decisión racionales. Teoría de juegos ha sido utilizada en áreas como la biología, la ciencia computacional y las ciencias sociales y particularmente en la ciencia económica donde nos concentraremos.

La lógica del cartel implica que si todos los participantes se ponen de acuerdo para reducir la producción y fijar un precio todos se beneficiarían al aumentar los precios del petróleo; por lo tanto, se obtienen más beneficios con una menor producción y mayores precios. No obstante, aunque esta podría ser la solución socialmente óptima para los participantes, esa no es la estrategia dominante.

Para cualquier país que conforma la OPEC+, la estrategia dominante es que todos acuerden reducir su producción y aumentar los precios del mercado menos él. De esta forma, racionalmente, se elevan los precios del mercado y este produce más cantidad a mayores precios. En consecuencia, la estrategia dominante para cada país es no cooperar mientras los demás cooperan.

Si en una reunión de amigos, todos deciden dividir la cuenta en partes iguales, lo socialmente eficiente es que todos pidieran lo mismo y pagaran lo mismo, pero considerando esto, la estrategia de alguien es pedir lo más caro en el menú y distribuir el costo entre todos. Si todos piensan de esa manera, al final, la cuenta será tan alta que todos pagarían más o el que pidió menos pensará que es injusto. Si esto se vuelve repetitivo, en la siguiente reunión la mayoría podrá decidir que cada uno paga lo que consume.

Por ello, para que un cartel sea exitoso requiere de ciertas características: que existan pocos productores, que los precios de referencia sean conocidos; que los bienes sean relativamente homogéneos, que se pueda establecer una barrera de entrada a los no miembros y que exista una amenaza creíble de penalización para los miembros que no cooperen.

Estas son condiciones muy complejas de combinar principalmente porque en los últimos años el número de países que no participan en la OPEC+ y que aportan una producción importante al mercado internacional es más importante que antes, particularmente Estados Unidos, Canadá, Brasil, Noruega y Reino Unido quienes representan más de 20% de la producción mundial.

Por lo que el precio que busca fijar la OPEC+ debe ser lo suficientemente alto para incentivar a los miembros pero lo suficientemente bajo para desincentivar a los no miembros. Si el precio del petróleo permanece por encima de los 40 dólares, será solo cuestión de tiempo para que los productores independientes de Estados Unidos, por ejemplo, vuelvan a inundar el mercado forzando más recortes y dificultando la cooperación de los estados miembros de la OPEC+.

Si algo nos dice la teoría de juegos es que coordinar a los países petroleros en una estrategia de largo alcance con parte importante de la producción fuera de los acuerdos o dispuestos a no cooperar en el largo plazo, como México, no es sencillo y difícilmente será una empresa que pueda sostenerse por mucho tiempo.

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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