• Las siestas que duran más de 60 minutos podrían aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y muerte prematura de una persona, según un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología.
  • El metanálisis de los investigadores encontró que las personas que tomaron siestas tenían un 30% más de probabilidades de experimentar una muerte prematura que aquellas que no tomaron siestas en absoluto.
  • Investigaciones anteriores encontraron que las siestas aumentan la función cerebral y reducen la presión arterial.
  • Los expertos dicen que las siestas cortas son las mejores para la salud en general y no deben usarse para reemplazar una noche completa de sueño.

Si eres fanático de las siestas prolongadas durante el día, es posible que quieras reconsiderar tu hábito; ello según un metaanálisis de investigación presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología.

Actualmente solo está disponible el resumen del estudio; sin embargo, los autores, de la Universidad Médica de Guangzhou en China, compartieron hallazgos preliminares. Estos sugirieron que las siestas de más de una hora pueden aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca y muerte prematura.

Los investigadores analizaron 20 estudios previos sobre siestas, enfermedades cardíacas y riesgo de muerte, incluidos datos de 313,651 personas, de las cuales un tercio (39%) informó que tomaba siestas regularmente.

Los científicos llegaron a la conclusión de que las siestas de cualquier duración aumentaban el riesgo de muerte de una persona en un 19%. Esto podría deberse a que los participantes las usaban como sustitutos de una noche completa de sueño; algo esencial para la salud en general.

Pero las personas que tomaban siestas largas, de 60 minutos o más, tenían el mayor riesgo, dijeron. Según el estudio, esas personas tenían un 30% más de probabilidades de sufrir una muerte prematura y un 34% más de probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca que las personas que no tomaban ninguna siesta.

Los hallazgos del estudio se basan en investigaciones existentes que sugieren que las siestas largas pueden contribuir a la inflamaciónla presión arterial alta y la diabetes, según el autor principal del estudio, el Dr. Zhe Pan. 

Al mismo tiempo, los resultados entran en conflicto con la investigación que encontró que las siestas mejoran la función cerebral y reducen la presión arterial.

Las siestas cortas podrían mejorar la salud del corazón de las personas que no duermen lo suficiente

Hubo un hallazgo positivo en la siesta en el nuevo estudio: las siestas cortas en el rango de 30 a 45 minutos podrían mejorar la salud cardíaca de una persona.

“Los resultados sugieren que las siestas más cortas podrían mejorar la salud del corazón en las personas que duermen lo suficiente por la noche, en contraposición a las siestas más largas que podrían aumentar la inflamación y afectar el sueño nocturno de una persona, dijo Pan en el comunicado.

Investigaciones anteriores encontraron que una siesta de 60 minutos al mediodía puede reducir la presión arterial de una persona, casi tanto como los medicamentos para la presión arterial. Si la presión arterial de una persona es demasiado alta, puede provocar un ataque cardíaco.

El reporte tenía salvedades. Dado que fue un análisis de estudios anteriores, es posible que otros factores —como el estilo de vida de los participantes, la edad o las condiciones subyacentes— contribuyan a los resultados. 

Por lo tanto, los autores del estudio no pueden decir que exista un vínculo directo entre las siestas y las enfermedades cardíacas o el riesgo de muerte.

Las siestas no deben reemplazar las noches completas de sueño constante

Otra investigación ha encontrado que las siestas son beneficiosas para la función cerebral, pero todo depende de la duración de la siesta y de cómo se use.

Si una persona usa constantemente una siesta para reemplazar el sueño perdido durante la noche, es probable que la siesta del mediodía sea perjudicial para su salud.

“Una opinión común es que la siesta mejora el rendimiento y contrarresta las consecuencias negativas de la ‘falta de sueño’. Nuestro estudio desafía estas opiniones ampliamente difundidas”, dijo Pan, el autor del estudio, en un comunicado de prensa.

De hecho, los autores de otro estudio de diciembre de 2016 encontraron que las siestas de entre 30 y 60 minutos mejoraron la concentración y la formación de la memoria en adultos de 65 años o más. Pero las siestas más largas tuvieron el efecto contrario, disminuyendo las capacidades cognitivas de los participantes.

“Considero que la siesta es algo bueno, pero debe tomarse en el contexto de la persona y sus propios ciclos de sueño y cuerpo”, dijo la Dra. Charlene Gamaldo, directora médica del Johns Hopkins Sleep Disorders Center, en un artículo que analiza el estudio de 2016.

Las siestas largas pueden alterar la rutina de sueño nocturno de una persona y provocar la pérdida de sueño, lo que puede elevar la presión arterial de una persona y contribuir a peores resultados de salud en general, según la Clínica Cleveland.

Por esa razón, la Asociación Estadounidense del Sueño recomienda mantener breves las siestas del mediodía y concentrarse en noches completas de sueño que comienzan y terminan aproximadamente a la misma hora todos los días.

Y si necesita una siesta al mediodía aquí y allá, está bien, según ASA.

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