• La idea de la Sana Distancia de metro y medio se basa en estudios de hace 80 años.
  • Algunos investigadores dicen que es una manera anticuada de entender cómo los virus se mueven por el aire.
  • En cambio, deberíamos considerar otras facetas de la interacción: dónde tiene lugar, durante cuánto tiempo y si va a ser un lugar ruidoso.
  • Una nueva herramienta creada por científicos de Oxford y el MIT establece un sistema de semáforo para evaluar los riesgos y que no estemos siempre alerta.

Diario escuchamos el concepto de Sana Distancia, pero, ¿sabes de dónde surge? A finales del siglo XIX, el científico alemán Carl Flügge tuvo una corazonada: si se mantuviera la suficiente distancia entre personas que están enfermas y otras sanas quizás se pudiera prevenir la propagación de patógenos.

En ese momento era solo una hipótesis, una más de las que en ese entonces los científicos trataban de comprobar en el laboratorio.

Sin embargo pasaron cuatro décadas hasta que la tecnología avanzase lo suficiente para confirmarla, gracias al desarrollo de la fotografía.

A principios de la década de 1940, los científicos pudieron ver por primera vez los estornudos de la gente a tiempo real, con una velocidad de captura de 30,000 fotogramas por segundo. Eso confirmó que las partículas que expulsamos al toser y estornudar se depositan en el suelo a una distancia de un metro o metro y medio.

Esta es una de esas primeras imágenes:

Esta foto de una persona estornudando fue tomada por el profesor Marshall Jennison del MIT y publicada en un artículo de investigación de 1941. Bettman-Getty Images

Así nació el dogma de la Sana Distancia

En aquel entonces, los científicos llegaron a la conclusión que la mayor parte de las partículas infecciosas que la gente expulsaba (un 90% de los patágenos) viajaba una distancia menor al metro y medio. 

Las medidas de su estudio nunca pretendieron convertirse en normas estrictas y rápidas sobre lo lejos que deberíamos estar de otra persona durante una pandemia.

No obstante, esta regla de Sana Distancia de metro y medio se ha convertido en un protocolo fácil de seguir para mantener alejadas a personas potencialmente enfermas durante el brote de coronavirus.

«Así nació el dogma», comenta la profesora Lidia Morawska, una científica reputada en el estudio de aerosoles de Australia. «Y como todo dogma, es muy complicado de eliminar».

Pero a medida que la pandemia se alarga, Morawska y otros colegas están empezando a cuestionar la distancia de seguridad y pensando en otra manera para evitar la expansión del virus.

En vez de estar siempre alerta o asumir que la Sana Distancia nos mantiene a salvo todo el tiempo, estos expertos defienden que deberíamos aprender a evaluar las situaciones del día a día; bajando la guardia cuando es relativamente seguro y volviendo a estar alerta si es necesario.

¿Podemos empezar a pensar de manera distinta?

Este martes, científicos de Oxford y el MIT hicieron público un sistema que funciona como un semáforo con la esperanza de ayudar a la gente a eliminar los dogmas anticuados y vivir la vida al máximo pero con el cuidado suficiente durante la pandemia.

«Con conocimiento y herramientas fáciles de usar, nuestra esperanza es que las personas que toman decisiones, ya sea a nivel local, en escuelas; o quien organice una barbacoa o una boda sean más resilientes al tener las herramientas para tomar las decisiones correctas e imponer las restricciones adecuadas», explicaba a Business Insider Lydia Bourouiba, la directora del Laboratorio de dinámica de fluidos de la transmisión de enfermedades del MIT, poco antes de que la herramienta fuese publicada en BMJ.

«Equipamos a la gente con conocimientos para que se adapten a las diferentes situaciones y sepan cuándo necesitan estar alerta y cuándo bajar la guardia».

Lo que hay que recordar a la hora de evaluar los riesgos de cualquier situación es echar un vistazo al sitio en el que estás, fijarse en la densidad de gente y en lo que están haciendo.

El coronavirus no sigue reglas para infectar y tú tampoco deberías


Sana Distancia
Café & Rothe Konditorei

Científicos como Morawaska dicen que en lo referente a cómo el virus se expande, no tiene sentido distinguir una gota del aerosol, o lo que pasa a un metro de lo que pasa a dos. Lo que importa es el número de virus que tiene la oportunidad de meterse en tu cuerpo, sin importar cómo lo haga.

«Hay tres formas de contagio y las tres tienen que estar controladas», dice Morawska.

Esas tres son la gente (la forma más común de infección), las superficies y el aire.

«Todo eso pasa al mismo tiempo y hacer diferencias es difícil», explica la científica.

La vida es más peligrosa en lugares donde la gente está animada y emocionada en pequeños espacios cerrados sin buena ventilación.

«Respirar, cantar, toser y estornudar genera nubes de gas cálidas y húmedas de aire exhalado que contienen gotas respiratorias», inciden Bourouiba y el resto de autores del estudio publicado en BMJ.

En esas condiciones, incluso una distancia de 6 o 7 metros no sería lo suficiente para estar protegido.

Las plantas de procesado de carne son un entorno perfecto para contagiarse, porque «la combinación de los altos niveles de contagio de los trabajadores, la mala ventilación, las condiciones de trabajo, el ruido de fondo (que conduce a los gritos) y el bajo uso de la mascarilla» contribuyen a la propagación del virus, señalan Bourouiba y sus coautores.

Pasa lo mismo en bares, gimnasios, locales de música en vivo, iglesias y antros.

Necesitamos adaptarnos a los diferentes ambientes con niveles distintos de vigilancia para no estar continuamente en máxima alerta


Dr. Ezekiel Emanuel - University of Pennsylvania, Dr. James Phillips - George Washington University, Saskia Popescu - University of Arizona/George Mason University

Ingenieron, virólogos y científicos ambientales creen que se puede aprender a vivir con el virus.

«Creo que todo el mundo entiende lo que son las luces de un semáforo», dice Bourouiba.

La científica incide en que es importante tener las normas en mente a la hora de valorar cómo reabrir, reunirse y socializar durante la pandemia.

«Necesitamos ser capaces de adaptarnos y no estar todo el tiempo alerta», dice. «No solo con la distancia de seguridad y la mascarilla».

Las preguntas que hay que hacerse son: ¿Cuánto dura el contacto? ¿Lleva mascarilla? ¿Está el sitio bien ventilado? ¿Será un sitio ruidoso?

«No es tan complicado trabajar lo que se necesite para minimizar el riesgo de transmisión», dice Morawska.

AHORA LEE: Esta simulación muestra cómo puede propagarse el coronavirus en lugares cerrados

TAMBIÉN LEE: 4 formas de saber si estás en un espacio bien ventilado, reduciendo el riesgo de propagación o contracción del coronavirus

Descubre más historias en Business Insider México

Síguenos en FacebookInstagram y Twitter