• La nueva planta de Continental AG espera beneficiarse del TMEC y de los estímulos fiscales aprobados en Estados Unidos.
  • Su confianza refleja el optimismo en el sector automotriz y de manufacturas de exportación, los cuales se han mantenido a flote en México.
  • Pero existen dudas de que el gobierno mexicano ofrezca condiciones favorables a las empresas durante este periodo de recuperación.

En un valle semidesértico en el centro de México, una de las empresas de autopartes más grandes del mundo se está preparando para los estímulos provenientes de Estados Unidos. Abrirá una nueva planta en la que producirá componentes cuyo destino será la región de Norteamérica. El objetivo es apuntalar su negocio de exportación, el sector que ha mantenido funcionando a la economía mexicana.

Se trata de la fábrica de Continental AG en Aguascalientes. Espera beneficiarse tanto del nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC), como del plan de estímulos fiscales de Joe Biden. Estos apoyos tienen el fin de levantar el crecimiento después de la pandemia del coronavirus en Estados Unidos.

Pero la confianza expresada por ejecutivos del fabricante de repuestos alemana refleja el optimismo de que la recuperación global hará crecer a México en 2021. Esto a pesar de la persistente debilidad del mercado interno.

«Sabemos que viene la producción (de autos) alta. Viene el volumen alto para todos y eso es para lo que nos estamos preparando», confesó Ina Seterbakken, gerente de la planta que aún está en construcción.

Un viento a favor después de la tormenta

Continental espera que el negocio reviva después de los retrasos causados ​​por las interrupciones relacionadas con la pandemia, indicó Seterbakken. Esta nueva instalación es una apuesta estratégica dada la proximidad de México con Estados Unidos, la economía más grande del mundo.

México comparte una frontera de 3,200 kilómetros con su vecino del norte. Ha disputado con China el título del mayor socio comercial de Estados Unidos en los últimos años. Esto hace a la segunda economía más grande de América Latina altamente dependiente de ese país.

La compañía alemana prevé aumentar sus ventas globales en 2021 entre un 7% y un 13% frente al año pasado, según una guía presentada en marzo. Sin embargo, no espera recuperase al monto obtenido en 2019. La firma no especificó datos de sus ventas en México.

La nueva planta, que empleará a unas 1,000 personas, se une a un cúmulo de fábricas automotrices asentadas en el centro de México. Este sector se especializa principalmente a satisfacer la demanda de sus socios comerciales en el TMEC.

Allí están asentadas, entre otras, las plantas de Fiat Chrysler, Mazda, Mercedes-Benz, Nissan y Volkswagen.

«Si (el TMEC) no se hubiera concretado, habría cambiado completamente la economía de este país», opinó Gustavo Puente, secretario de Economía del San Luis Potosí. Este es un estado en el que Continental anunció recientemente otra inversión por 60 millones de euros.

Las empresas mexicanas dependerán de los estímulos del exterior ante la debilidad interna

El año pasado, la economía de México sufrió su peor caída desde 1932, con una contracción de su Producto Interno Bruto (PIB) del 8.5%. Pero la sólida demanda externa por exportaciones mexicanas ayudó a que el resultado no fuera peor.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha resistido a aumentar el presupuesto para apoyar a la economía. Su gobierno argumenta que los rescates y el gasto deficitario tienden a poner dinero en los bolsillos de los ricos.

Sin embargo, la nación se ha beneficiado de los planes de estímulo en los países desarrollados. Principalmente de su vecino del norte, que absorbe alrededor del 80% de todas las exportaciones de México. Y la manufactura representa casi una quinta parte de la economía mexicana.

Ante las expectativas positivas al norte de la frontera, el gobierno de México está revisando al alza su pronóstico de crecimiento para 2021. Espera un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 5% y 5.5%.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ha reconocido los «efectos benéficos» sobre la economía local que tendrá el plan de estímulos de Estados Unidos.

La ventaja será comercial o no será

Los analistas del sector privado están haciendo lo propio. JP Morgan Chase elevó recientemente su estimación para 2021 por segunda ocasión en el año. En esta ocasión de 5.6%, desde el 4% que estimó a finales de 2020.

«Si no fuera por el programa tan fuerte de Estados Unidos este año y el que viene posiblemente México estaría creciendo un 2.5% ó 3%», sostuvo Gabriel Lozano, economista en jefe para México del banco estadounidense.

México solo ha comprometido recursos por un valor equivalente al 1.3% de su PIB para reactivar su economía. Estos recursos fueron concentrados en programas sociales, créditos a pequeñas empresas y mayor laxitud en requerimientos del sector bancario, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI). En Brasil, por el contrario, la proporción es del 6.2%.

Sin embargo, se espera que la economía de México crezca 4.3% este año frente al 3.6% de Brasil, según el FMI. La exposición de ambas naciones a Estados Unidos podría ser una de las razones de esa diferencia.

Con un valor de unos 360,000 millones de dólares antes de la pandemia, según datos del Buró de Censos de Estados Unidos, las exportaciones anuales de México a ese país equivalen a alrededor de un tercio del PIB mexicano. En tanto, las exportaciones de Brasil al país norteamericano fueron menores. 31,000 millones en 2019.

La diferencia entre las dos economías más grandes de América Latina también se refleja en los mercados financieros. Mientras que la bolsa mexicana ha ganado un casi 5% en lo que va de 2020. Brasil ha perdido poco más de 8%, ambas medidas en dólares.

Existen dudas por la débil inversión en México

Pero algunos analistas y empresarios en México tienen sus dudas. Señalan que el apetito en el extranjero por productos mexicanos contrasta con el debilitamiento de la demanda interna. Además de que la inversión de capital fijo en el país se desplomó más del 18% el año pasado.

Bajo este escenario, la recuperación de México dependerá en buena parte de la capacidad del gobierno para superar las tensiones con empresas. Además queda la tarea de fomentar la inversión en manufactura. Esta podría beneficiarse de las intenciones de regionalizar las cadenas de suministro fuera de Asia bajo el TMEC.

Atraídas por un México de menor costo para obtener una ventaja competitiva, las empresas están observando con cautela si el gobierno fortalece su control sobre el mercado eléctrico. Esto podría afectar a sectores con alto uso de energía, como la fabricación de automóviles.

«(El sector eléctrico) es decisivo para que la economía mexicana crezca de manera sostenida. Pero para ello el Estado debe garantizar los principios de libre competencia y certeza jurídica», aseguró en febrero la Cámara de Comercio Estadounidense (AmCham).

La reforma a la ley eléctrica no es la primera polémica del presidente con el sector privado. La cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM), así como disputas fiscales y la política energética para favorecer a las empresas estatales han provocado tensión con la cúpula empresarial.

Con información de Reuters.

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