• El consumo excesivo de carne de la humanidad ha desatado una serie de problemáticas que van desde la salud de las personas hasta el daño al medio ambiente.
  • Diversos estudios han descubierto que un excesivo consumo de carnes rojas está asociado con el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Según datos de la FAO el sector ganadero es uno de los que más contamina en el mundo, pues genera 18% más gases de efecto invernadero que el sector del transporte.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que el consumo de la carne para el humano es una parte fundamental de una dieta equilibrada, ya que aporta valiosos nutrientes beneficiosos para la salud. 

Según la organización, la carne y los productos cárnicos contienen importantes niveles de proteínas, vitaminas, minerales y micronutrientes, esenciales para el crecimiento y el desarrollo.

En México, el consumo anual en el país ascendía a unos 65 kilos por persona, según datos del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne); esta cifra es menor a lo estimado en países ricos donde es de unos 100 kilos, pero mayor a los países pobres en donde el consumo sólo es de 10 kilos per cápita.

Es así que México es un gran consumidor de carne y es una proteína clave para nuestra dieta; no obstante, expertos advierten que el consumo excesivo de este tipo de proteína también puede provocar un desequilibrio en la salud. 

Se puede reducir el consumo de carne, porque no siempre es la opción más nutritiva

Diversos estudios han descubierto que un excesivo consumo de carnes rojas está asociado con el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, aumento del colesterol total, gota y ciertos tipos de cáncer.

Incluso, la OMS clasificó a la carne roja como grupo 2A, que significa que existe evidencia de la relación entre el consumo de carne roja y el desarrollo de cáncer colorrectal. 

México es uno de los países en donde los problemas cardiovasculares y de colesterol  son más comunes de lo que quisiéramos. De acuerdo con datos de la World Heart Federation, las enfermedades cardiovasculares, se estima que representan 77% del total de muertes de adultos en México. 

En tanto, la Secretaría de Salud reporta que problemas como la hipertensión o presión arterial alta (asociada con el consumo excesivo de carne), afecta a 18.4% de la población en personas mayores de 20 años, aproximadamente 15.2 millones de personas.

Pero, el consumo de carne no tiene que ver con la salud del humano, también afecta la salud del medio ambiente 

Según especialistas como Pamela Resendiz Gamboa, consultora de reducción de carne de Humane Society International México, el excesivo consumo de este ingrediente también tiene mucho que ver en el cambio climático. 

“La intensificación de los sistemas de producción ha generado una disrupción en nuestro balance del medio ambiente; y, como consecuencia se pone en riesgo hasta nuestra supervivencia. Esta industria representa entre 15 y 17% de los gases efecto invernadero que causamos los humanos. Para una industria es muchísimo”, dijo a Business Insider México Resendiz Gamboa. 

Según datos de la FAO el sector ganadero genera 18% más gases de efecto invernadero que el sector del transporte. Además, la organización la coloca como una de las principales causas del calentamiento del planeta; la degradación de las tierras, la contaminación atmosférica y del agua, así como la pérdida de biodiversidad.

Asimismo, de acuerdo con estimaciones de la organización Amigos de la Tierra, para producir un kilo de carne de vacuno se necesitan 15,000 litros de agua, que es la misma cantidad de agua que utiliza una persona en 100 días; sin embargo, para un kilo de lentejas solo necesitamos 5,000 litros.

Por ello, la especialista de Humane Society International México recuerda que estas son solo algunas de las razones por las que plantearse un cambio en nuestra alimentación, que reduzca el consumo de carne de nuestra dieta, debe formar parte de nuestra agenda. 

“Es por salud, por proteger al planeta y el medio ambiente, pero también es parte del cuidado de los animales”, dice. 

El cuidado y bienestar animal también importa 

Igualmente es importante la consideración del bienestar animal, asignatura pendiente de muchas sociedades. 

“El otro punto es la empatía con los animales, y cómo estos volúmenes de demanda han generado diferentes características; como las altas densidades que provocan que en los alojamientos, el espacio sea muy restringido para los animales”, dijo la consultora de reducción de carne de Humane Society International México. 

Además la especialista acusó de prácticas cada vez más crueles en el manejo de los animales destinados a consumo. “Desgraciadamente por los mismo volúmenes las prácticas se han vuelto bastante inhumanas, dolorosas y en crueles para estos seres vivos”.

De acuerdo con Resendiz Gamboa, actualmente sabemos que la alimentación animal no es imprescindible y señaló que este es el momento de cuestionar si estas prácticas son esenciales.

“Los animales viven en condiciones de mucha crueldad, pero además están sometidos a alimentación que aumenta la producción, se les someterá a tratamientos químicos o farmacológicos para buscar el engorde, el color o la textura, y sufrirán condiciones forzadas para que se favorezca la productividad, como la iluminación permanente”, dice. 

Entonces ¿qué podemos hacer para reducir el consumo de carne?

Instituciones como la FAO han lanzado una serie de recomendaciones a las naciones sobre programas para reducir el consumo de la carne; sin embargo, parecieran estrategias alejadas de las personas y más dirigidas para los gobiernos. 

“Lo que nosotros como individuos podemos hacer es un cambio en nuestra dieta; comenzar por sustituir de a poco estas proteínas por otras de origen vegetal que son igual de nutritivas”, comenta Pamela Resendiz Gamboa.

La mejor manera para hacer esta conversión es invertir nuestra percepción de los platillos, dice la experta; culturalmente estamos acostumbrados a que la proteína animal sea el protagonista de nuestro plato. 

“En este caso, algo que podríamos hacer es pensar al revés, que la carne sea una pequeña porción y los protagonistas del platillo sean las verduras; las frutas, las semillas, las leguminosas que son una gran fuente de proteína, que además de ayudarnos con la reducción del consumo de carne, nos va ayudar a ser personas más saludables”, dice.

No buscamos satanizar el consumo, buscamos hacer conciencia de todo lo que hay detrás de un paquete de carne que vemos en el super y todo lo que representa en diferentes rubros, señala Pamela Resendiz Gamboa.

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