Carlos Brown

Carlos Brown

Colectivo

Tras una tercera filtraci√≥n de miles de documentos de empresas offshore constituidas en para√≠sos fiscales, conocida como los Papeles de Pandora o Pandora Papers, hoy contamos con m√°s y mejor informaci√≥n sobre la forma en que las √©lites globales ocultan su riqueza y reducen su pago de impuestos, al trasladar sus beneficios a jurisdicciones donde pagan ‚ÄĒsi es que pagan siquiera‚ÄĒ tasas casi cero de impuestos. Tras esto, varias personas cercanas me han preguntado lo mismo: ‚Äú¬ŅY luego? ¬ŅQu√© sigue tras los Pandora Papers?‚ÄĚ Por m√°s filtraciones que haya, parece que no mucho se mueve en cuanto a las reglas de este injusto juego.

Estas preguntas provienen del desasosiego por la aparente falta de acciones que ayuden a corregir el estatus quo donde parece que existen dos sistemas fiscales: el de las √©lites y el del resto de las personas. Pareciera que vamos en la misma carretera, pero en dos carriles muy distintos: mientras las √©lites avanzan por un camino pavimentado a alta velocidad, el resto vamos en un camino que parece dise√Īado para ir m√°s lento. Es dif√≠cil avanzar hacia la justicia fiscal en nuestras sociedades mientras existan estas diferencias y sean percibidas de tal modo.

Por ello, el acuerdo fiscal global que se anunci√≥ en fechas recientes representa una luz entre tanta oscuridad. Tras a√Īos de discusiones, en el marco de la OCDE y el G20, m√°s de 140 pa√≠ses y jurisdicciones llegaron al acuerdo fiscal multilateral m√°s ambicioso del √ļltimo siglo. En palabras llanas, este acuerdo se basa en dos pilares: primero, que las corporaciones transnacionales paguen impuestos donde obtienen sus beneficios y no donde registran sus operaciones; lo que ser√≠a un golpe de muerte para los para√≠sos fiscales. Y segundo, que exista una tasa de impuesto corporativo m√≠nima entre todos los pa√≠ses, lo que evitar√≠a la competencia que se ha vuelto una carrera hacia el fondo entre pa√≠ses para atraer capitales.

Sin embargo, la aparente ambici√≥n de este acuerdo disfraza las agendas faltantes en el mismo. La tasa m√≠nima de impuesto corporativo de 15% resulta muy baja seg√ļn las estimaciones. De acuerdo con el Observatorio Europeo de Impuestos, con esta tasa global m√≠nima, M√©xico apenas recaudar√≠a 12,000 millones de pesos adicionales cada a√Īo. Aunque esta cifra suena como un monto considerable, en realidad representa el presupuesto anual del Programa de Mejoramiento Urbano de SEDATU hasta 2020; o la mitad del monto de los cr√©ditos fiscales pendientes de pago que conocemos hasta el momento de la empresa Elektra, propiedad de Salinas Pliego. Adem√°s, este acuerdo excluye la adecuada tributaci√≥n de empresas extractivas y de servicios financieros, lo que representa un enorme fallo en su alcance.

¬ŅQu√© puede hacer M√©xico al respecto?

A pesar de estos faltantes, M√©xico tiene una oportunidad hist√≥rica para empujar, desde la diplomacia, una versi√≥n m√°s ambiciosa de este acuerdo fiscal global junto a Argentina durante los pr√≥ximos a√Īos; dado que, adem√°s de las afinidades ideol√≥gicas de los proyectos que hoy gobiernan, ambas naciones son los √ļnicos miembros latinoamericanos del G20. Sin embargo, a diferencia del gobierno argentino y como ya he planteado en otros espacios, nuestro pa√≠s se enfrenta a una nueva paradoja fiscal. Mientras el mundo desarrollado y en desarrollo consigue este acuerdo hist√≥rico para reformar el sistema fiscal global hacia una visi√≥n m√°s progresiva, dentro de nuestro pa√≠s se ha arraigado una posici√≥n mucho m√°s conservadora respecto al sistema fiscal; en parte por la pol√≠tica fiscal implementada durante el gobierno de L√≥pez Obrador, a pesar de la baja contribuci√≥n de los grandes contribuyentes a la recaudaci√≥n total.

Separar el poder pol√≠tico del econ√≥mico requiere mucho m√°s que buenas intenciones, discursos grandilocuentes y decretos presidenciales. Hoy m√°s que nunca en la historia reciente del pa√≠s es necesario empujar por una pol√≠tica fiscal ‚ÄĒtanto a nivel federal como subnacional‚ÄĒ que no solo recaude m√°s y mejor, sino que tambi√©n redistribuya estos beneficios entre la poblaci√≥n mexicana bajo un principio de progresividad; es decir, que pague m√°s quien m√°s tiene, que reciba m√°s quien menos tiene. Este es un principio caracter√≠stico de las sociedades m√°s pr√≥speras del mundo, como Suecia o Alemania.

Aunque este acuerdo fiscal global no conducirá a la desaparición de los paraísos fiscales en el corto plazo, al menos logrará reducir los incentivos para que las élites oculten su dinero en estas jurisdicciones. Además, la coordinación de las tasas mínimas de impuesto corporativo a las grandes empresas transnacionales pone fin al argumento de que, si se establecen políticas fiscales más ambiciosas, los capitales se irán a buscar otros territorios donde tengan una regulación más laxa.

Pero no basta con los alcances de este acuerdo. Los países deben avanzar para corregir los huecos en su legislación tributaria que benefician especialmente a las grandes fortunas y empresas, una característica central del sistema tributario mexicano. Hoy en nuestro país tenemos una verdadera oportunidad de caminar hacia un sistema fiscal más justo, ojalá no la desaprovechemos.

Jonás Cortés | Business Insider México

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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