• El estrés es un estado de tensión física y emocional originado como una reacción a un estímulo o presión, ya sea positivo o negativo.
  • Según la Asociación de Especialistas en Prevención y Salud Laboral (AEPSAL), el estrés es una manera en que tu cuerpo te protege.
  • El problema es cuando el estrés se vuelve crónico, y entonces comienzas a coleccionar una serie de síntomas y signos.

Mi cuerpo se comunicó conmigo de muchas maneras: con frecuencia me dolía la espalda, el cuello o los hombros. Yo se lo achacaba a la postura y que pasaba la mayor parte del día frente a una computadora.

Después comencé a sufrir de presión arterial y se lo atribuí a la edad. Luego, la acidez estomacal, el reflujo, la hinchazón y el estreñimiento, porque «algo me cayó mal».

En fin, me convertí en una enciclopedia de enfermedades.

Después de visitar varios doctores, uno de ellos me dijo que la suma de mis males se debían a un silencioso enemigo: el estrés.

¿Qué es el estrés?

De acuerdo con TopDoctors, el estrés es un estado de tensión física y emocional originado como una reacción a un estímulo o presión, ya sea positivo o negativo.

El estrés nos refiere al estado más primitivo: responder ante cualquier tipo de demanda o amenaza.

En pequeñas dosis, ayuda al organismo a reaccionar y adaptarse a los acontecimientos.

Según la Asociación de Especialistas en Prevención y Salud Laboral (AEPSAL), el estrés es una forma en que tu cuerpo te protege.

“Cuando trabajas de forma adecuada, el estrés te ayuda a mantenerte enfocado, enérgico, y en alerta. En situaciones de emergencia, el estrés puede salvar tu vida — aportándote una fuerza extra para que te defiendas, o frenes bruscamente para evitar un accidente”, explica.

Agrega que el estrés en pequeñas cantidades te mantiene constante para acabar una presentación laboral, aumenta tu concentración cuando estás intentando sacar tiempo libre, o hace que estudies para un examen cuando te gustaría estar viendo la televisión.

Del estrés en pequeñas dosis al estrés crónico

El problema es cuando el estrés se vuelve crónico, y entonces comienzas a coleccionar una serie de síntomas y signos, como los siguientes, explica la AEPSAL:

Síntomas cognitivos

  • Problemas de memoria
  • Incapacidad para concentrarte
  • Juicio pobre
  • Ver solamente lo negativo
  • Ansiedad o pensamientos recurrentes
  • Preocupaciones constantes

Síntomas emocionales

  • Mal humor
  • Irritabilidad o mal genio
  • Agitación, incapacidad para relajarse
  • Sentirse abrumado
  • Sentimiento de soledad y aislamiento
  • Depresión o infelicidad general

Síntomas físicos

  • Dolores
  • Diarrea o constipación
  • Náuseas, mareos
  • Dolor en el pecho, taquicardia
  • Pérdida de deseo sexual
  • Resfriados frecuentes

Síntomas conductuales

  • Comer más o menos
  • Dormir mucho o poco
  • Aislarte de otros
  • Procrastinar o rechazar responsabilidades
  • Consumir alcohol, tabaco, o substancias relajantes
  • Hábitos nerviosos (morderse las uñas)

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