• Pelé es un ícono del futbol como ningún otro, independientemente de si su registro de goles es preciso o no.
  • “Es Elvis. Es Neil Armstrong. Fue el primero en hacerlo”, dijo a Insider David Tryhorn, codirector de “Pelé”.
  • “Su leyenda es nuestra leyenda”, dijo el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso.

Edson Arantes do Nascimento, conocido mundialmente como Pelé, afirma ser el mayor goleador en la historia del futbol.

Si realmente lo es o no, sigue desatando polémica; sin embargo, su historial de goleo no es lo que convierte al brasileño en el futbolista más importante de la historia.

“Realmente no importa si Cristiano Ronaldo o Lionel Messi son mejores que Pelé”, dijo a Insider David Tryhorn, codirector de «Pelé”, un documental de Netflix sobre la vida y carrera del astro. “Bien pueden serlo, pero lo que no pueden hacer es seguir sus pasos”.

“No pueden ser los primeros, él es el pionero. Es Elvis. Es Neil Armstrong. Fue el primero en hacerlo”, agregó.

El viaje de Pelé al estrellato comenzó en la pobreza

La película “Pelé” traza la vida del brasileño desde su nacimiento en 1940 hasta su victoria en la Copa del Mundo de México 1970.

La historia comienza en Bauru, São Paulo, donde aprovechó por primera vez sus habilidades jugando con pelotas improvisadas hechas con un calcetín relleno o una toronja.

Sin embargo, la falta de un balón adecuado no impidió que el talento de Pelé brillara. Después de jugar con varios equipos juveniles locales, se unió a los juniors del Bauru Athletic, que fueron entrenados por el exfutbolista brasileño Waldemar de Brito. Ahí guió al equipo a tres campeonatos estatales consecutivos.

Brito quedó tan impresionado por Pelé que decidió llevarlo a una prueba en el Santos FC en 1956, donde dijo al club que el joven se convertiría en “el mejor futbolista del mundo”, según FourFourTwo.

Después de impresionar a todos con su desempeño, el brasileño firmó su primer contrato profesional con tan solo 15 años.

dictadura militar Brasil
Action Images/Reuters

“Llegó con mucha personalidad”, dijo Dorval Rodrigues, un jugador del Santos de aquella época, en el documental de Netflix. “Una vez que llegó al campo, fue como si hubiera estado jugando con nosotros durante años”.

Dos temporadas y dos premios al máximo goleador del Campeonato Brasileiro Série A más tarde, Pelé fue convocado por la Selección de Futbol de Brasil para disputar el Mundial de Suecia 1958.

El extravagante delantero anotó cinco goles —dos en la final— y ayudó a que una renovada “Verdeamarella” hiciera historia ganando su primer mundial.

Había nacido una leyenda.

Pelé se convirtió en símbolo de la emancipación brasileña

“Pude experimentar la alegría que todos sentían, esa fiebre de Pelé”, dijo la política brasileña Benedita Da Silva en “Pelé”.

“Tenías muchachos pobres en la favela que se reflejaban en Pelé y decían: ‘¡Quiero ser como Pelé!’ Porque era la imagen más inspiradora que habíamos tenido de un pobre chico negro”, explicó.

El futbolista se convirtió en el hombre más famoso de Brasil (o en su caso, el joven más famoso), al mismo tiempo que el Santos se volvió el club más popular del país.

Entre 1959 y 1961, Santos y Pelé formaron un espectáculo futbolístico que viajó por todo el mundo para enfrentar a los mejores equipos del planeta. Millones de aficionados asistieron a los encuentros solo para poder ver al brasileño con sus propios ojos.

Entre los equipos contra los que jugó Santos —y que en muchos casos venció— estuvieron el Real Madrid, el FC Barcelona, la Juventus, el Inter de Milán, el Bayern Múnich y el Benfica.

Los viajes no solo establecieron al club como una superpotencia del futbol mundial por derecho propio, sino que también ayudaron a poner a Brasil (un país geográficamente masivo, pero muy pobre y poco conocido) en el mapa.

“Algo que Brasil le debe a Santos es que cuando solíamos ir de gira, vencíamos a los mejores equipos de Italia, Alemania y de toda Europa”, dijo Pelé. “Y la gente empezó a hablar de Brasil. Nadie sabía dónde estaba Brasil hasta entonces”.

Tal fama solo se intensificó después de que la “Verdeamarella” se coronó bicampeón del mundo en Chile 1962, incluso después de que Pelé se lesionó en el segundo partido y no pudo jugar el resto del torneo.

“Pelé surgió en el momento del nacimiento de Brasil como un país moderno”, dijo el expresidente Fernando Henrique Cardoso. “Ya no era un país que solo exportaba productos, sino una nación de industria, eficiencia y cultura».

“Era un país que creía en sí mismo y podía triunfar. Brasil dejó de ser el país del mañana y se convirtió en el país de hoy», agregó. “Y Pelé no es un actor secundario en esto, es el protagonista”.

En el campo, los países comenzaron a jugar duro para combatir a Pelé

En 1964, Brasil entró en una dictadura después de que el gobierno militar brasileño —también conocido como la Quinta República Brasileña— derrocó al presidente João Goulart.

Tan pronto como asumió el poder, la dictadura comenzó a gobernar el país con mano de hierro, imponiendo una nueva y restrictiva Constitución, censurando la libertad de expresión y utilizando la tortura para silenciar a los grupos de oposición.

En aquel momento, Pelé fue condenado por algunos por su falta de resistencia a la tiranía. No obstante, para otros todavía representaba un rayo de esperanza para el país de cara al Mundial de Inglaterra 1966.

dictadura militar
Correio da Manhã/Archivos Nacionales

Como bicampeón del mundo, el delantero tenía la esperanza de viajar a Europa y ganar el tercer consecutivo. Desafortunadamente, sus rivales se volvieron más cautelosos con el estilo único de Brasil y lograron adaptarse.

“El futbol solía ser más clásico. Algo para la afición, un espectáculo”, dijo Pelé en una entrevista en ese momento. “Ahora los equipos solo juegan por resultados. El futbol se ha vuelto feo, los equipos están jugando más duro”.

Pelé sintió toda la fuerza de la nueva ola de futbol defensivo en el debut de Brasil en el torneo ante Bulgaria, cuando fue pateado en todos y cada uno de los sentidos por sus rivales, quienes estaban desesperados por detenerlo.

Como resultado, el delantero se perdió el segundo duelo del torneo ante Hungría, el cual terminó perdiendo la “Verdeamarella”.

Cuando regresó al tercer duelo contra Portugal (el último de la fase de grupos), Pelé se volvió a lesionar y tuvo que jugar gran parte del encuentro cojeando desesperadamente por el campo. En aquella época, los suplentes no estaban permitidos.

Brasil perdió y sorpresivamente quedó eliminado del mundial, un resultado que sacudió al país hasta la médula. El delantero, por su parte, prometió no volver a jugar una Copa del Mundo.

Una última oportunidad de redención

Aunque la vida continúo con normalidad para el futbolista, la mayoría de la población brasileña se hundió en un caos cada vez peor.

La situación tocó fondo en 1968, cuando el presidente Artur da Costa e Silva impuso el Ato Institucional Número Cinco, que sirvió para institucionalizar las prácticas gubernamentales de tortura, violencia y censura.

Como parte de la ley, se permitió que la policía arrestará a los ciudadanos y les detuviera sin causa; mientras que al presidente también se le autorizó revolcar los derechos políticos de cualquier ciudadano hasta por una década.

“Le quitó toda la libertad posible que se pudiera imaginar”, dijo Roberto Muylaert, periodista brasileño, en “Pelé”.

Lo único que le quedaba a muchos era escapar de su realidad con ayuda del futbol, algo en lo que Pelé contribuyó.

Aunque se mantuvo en silencio político, sucumbió a la influencia del gobierno de una manera: decidió (con un empujón) jugar en el Mundial de México 1970, a pesar de haber dicho anteriormente que no volvería a jugar dicho torneo.

Muchos creían que Brasil no llegaría muy lejos en México. Sin embargo, la “Verdeamarella” contó con cinco delanteros temibles — Pelé, Jairzinho, Gerson, Tostão y Rivelino— y ganó su tercer campeonato del mundo.

Cuando Pelé levantó el Trofeo Jules Rimet, también levantó a todo Brasil.

Pelé Brasil
Action Images/Sporting Pictures/Reuters

“Pelé logró soldar su éxito con el de Brasil”, dijo Fernando Henrique Cardoso sobre el triunfo. “Era como si estuviera en una guerra con una bandera brasileña en la mano. Su leyenda es nuestra leyenda”.

“El Mundial de 1970 fue el mejor momento de mi vida, pero creo que fue más importante para el país”, dijo. “Porque si Brasil hubiera perdido en 1970, las cosas podrían haber empeorado”.

“Todo el país podía respirar cuando nos convertimos en campeones. 1970 definitivamente hizo más por Brasil que lo que hizo por el futbol. Sin duda”, agregó.

El legado de Pelé es inigualable por cualquier otro futbolista en la historia.

No solo forzó un cambio en la forma de juego y ayudó a colocar a Brasil en el mapa, sino que también llevó las esperanzas y los sueños de su país a lo largo de uno de los peores períodos en la historia. Y lo hizo con un gran talento que solo él tenía: el futbol.

“Pelé” estrenará en Netflix este 23 de febrero.

AHORA LEE: “Pistorius” y otros 18 documentales deportivos que puedes ver en plataformas streaming

TAMBIÉN LEE: 7 razones por las que el mundo extrañará a Diego Armando Maradona

Descubre más historias en Business Insider México

Síguenos en Facebook, Instagram, Twitter y LinkedIn