Ariel Fernando Vales

Ariel Fernando Vales

Textidermist

Un virus más letal invade nuestro sistema de creencias sociales. ¨La cultura de la verdad en extinción¨. Entre sismos y pandemias, existe más fuego que leña.

La necesidad imperiosa de estrellarnos meteoritos y adoptar un nuevo orden con delfines en Venecia, nos lleva a la maldita conclusión que nos merecemos un nuevo Cambridge Analytica. Nos hemos convertido en creativos de lo morboso y productores de conclusiones invisibles.

Los contenidos en jaque

En el Drácula de Francis Ford Coppola, del libro de Bram Stoker, una carta falsa del ejército enemigo en las manos de su prometida, inaugura para siempre la identidad del rumano desahuciado.

Entre los Montescos y Capuletos de Shakespeare tampoco es posible evitar ¨ la realidad paralela del relato genuino¨ al no descifrarse la estrategia del mensaje de origen.

Las situaciones límites reproducen bots ilimitados. La desesperación inspira verdades a medias diseñadas por los mismos expertos.

Joseph Goebbels ministro de propaganda del Tercer Reich, definió los orígenes de la fórmula de las Fake News como ¨una mentira que al repetirse mil veces se convierte en verdad¨. Mentiras verdaderas o verdades falsas. La era de los contenidos, ponen en jaque la esencia misma de la comunicación.

El arte de la imitación de los contenidos

Los dragones y las sirenas nunca mueren . Un mito ¨late¨ en la medida que se le inyecte combustible. El imaginario colectivo pone en órbita planetas reales e irreales, con el mismo peso de la historia.

¨Shanzhai¨ es el arte de la imitación de lo genunino en la cultura China. Cuando trabajé en Hong Kong con el equipo de The Walt Disney Co. descubrí que en el sudeste asiático, copiar un producto es ¨rendirle un homenaje a su creador¨. Creencia que el departamento de Comercio Exterior intenta erradicar sin mucho éxito al inaugurar hace años el IACC (Anti Counterfeiting Coalition)

2,500 años de calumnias

Según investigadores del MIT, publicados en la revista Science, el 1% de las noticias falsas analizadas entre 2018 y 2019 alcanzó audiencias de entre 1,000 y 100,000 lectores. En tanto que, las verdaderas tenían dificultades para llegar a la más baja de esas cifras.

Según los autores, las historias ficticias se propagan más rápido, con mayor fuerza y llegan más lejos que las verídicas.

En el discurso del sí y el no, enseñado por los sofistas griegos a sus alumnos, se enseñaba que ¨fingir es saber gobernar¨. Podríamos decir entonces que, ¨la única verdad de la posverdad¨ es que tiene más de 2,500 años de existencia¨.

Las fuentes de información, carecen de fuentes

Descubrir que el verdadero virus está en las redes no es nuevo. Sin embargo el ser conscientes tampoco nos hace inmunes. Al intentar Facebook añadir etiquetas de alerta en enlaces sospechosos que no provenían de fuentes como Washington Post, CNN, o New York Times, el problema en lugar de resolverse, generó más dudas a causa de los diferentes intereses de los medios

¿Con o sin Trump?

El estudio de Guess, Nyhan y Reifler, centrado en los medios estadounidenses, concluyó que el 80 % de las noticias falsas estudiadas reforzaban las tesis políticas de Donald Trump, en sus inicios y que los devoradores de fake news fueran en su mayoría individuos fuertemente politizados parece sugerir que la intención de estos al leerlas o verlas es más la de reforzar sus prejuicios que la de ponerlos a prueba.

Libertad de percepción

¿Filtros que brillan por su ausencia, o audiencias brillantes ? En la cultura de lo impredecible el antídoto eficaz está en la capacidad de activar la sabiduría individual. Nuestro criterio en alerta, detecta, compara y analiza los medios. Ser fieles a nuestra percepción nos hará libres.

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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