• Más de una mujer  ha recibido un comentario negativo por ser asertiva o dar su opinión respecto a una decisión.
  • Las críticas más comunes, según expertos, se atañen a los sentimientos de las mujeres y suelen llamarlas: frías, complicadas o difíciles.
  • Los especialistas aseguran que estos estigmas provienen por la construcción social de los roles de género, donde se cree que una mujer siempre debe estar sonriendo.

«Si Miranda fuera hombre nadie notaría nada malo en ella excepto lo bien que hace su trabajo».

La frase anterior pertenece al personaje de Andy (Anne Hathaway) que defiende a Miranda Priestley (Meryl Streep) quien es criticada por su forma de liderar la revista Runaway, en El Diablo viste a la moda.

Y más de una mujer en un puesto de liderazgo se pudo sentir identificada con comentarios acerca de si es demasiado dura, fría, calculadora o habla demasiado golpeado.

No obstante, estas críticas pueden esconder un pensamiento tradicional respecto a los roles de género que se les han impuesto a hombres y a mujeres.

La omnipresencia de los roles de género en las decisiones de las mujeres

La psicóloga y activista feminista, Daniela Olaiz, asegura que estas actitudes se originan a partir de la presencia de los roles de género, donde tanto a mujeres y como a hombres se les asignan ciertas características que se espera que cumplan.

«Los hombres tienen ciertas características que deben de sentir y las mujeres otras que también debemos sentir. Por ejemplo, los hombres deben ser serios, valientes y no pueden tener otra emoción que no sea el enojo. Y las mujeres debemos ser débiles, delicadas, cuidadoras, empáticas y con un instinto maternal para ver por otros», explicó la especialista.

Estos roles se enseñan de forma inconsciente u omnipresente desde temprana edad en el núcleo familiar, como por ejemplo el color rosa para las niñas o el color azul para niños.

Y no es simplemente el color rosa el que define a una niña, también «se les enseña a ser sumisas, agradables y ‘ a ser bonitas cuando sonreímos'», dijo la experta.

Una mujer asertiva puede ser juzgada y ser calificada como una persona complicada

Por lo que, cuando una mujer es asertiva o da una negativa a la opinión de un varón, en cualquier ámbito, se le puede tomar como una persona grosera, difícil o que es complicada.

«Las mujeres no pueden decir que no a las decisiones de los varones, esto no es explícitamente, pero todos estos son mensajes muy superficiales, que ha tomado mucho tiempo de análisis para nombrarlos, se vuelven invisibles porque son parte del día a día. Cuando tú dices no, te van a decir ‘es que eres difícil, es que no colaboras, no sabes trabajar en equipo’, y en realidad son otras palabras para decirnos que no obedecemos», agregó.

Al respecto, el Doctor Felipe Gaytán, especialista en sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de La Universidad La Salle, explica que en el ámbito profesional se puede minusvalorar la decisión de la mujer, «se deja que lo diga, pero su opinión no se toma en cuenta, a menos que un colega la apoye».

«Pero si lo dice un hombre cambian las cosas, lo mismo puede decir un hombre pero su opinión tiene más peso, precisamente por los estigmas que llevan las mujeres», dijo.

Las mujeres en lo privado y los hombres en lo público

El sociólogo explica que desde las primeras civilizaciones griegas se tomó la construcción social de los roles de género.

A la mujer se le dio el rol de lo privado, es decir, en el hogar, para atender las necesidades de la familia y los hijos e hijas; en cambio los hombres se podían mantener en lo público, donde se encuentran las decisiones de política.

Y es que una mujer no podía entrar en el ámbito de lo público porque sus habilidades estaban limitadas a resolver cualquier problema del hogar.

«Se cree que las mujeres son un ser emocional y los hombres racionales. Por ejemplo, en el siglo XIX con el movimiento de las sufragistas los discusiones eran decir que las mujeres eran muy volubles y que no podrían tomar una decisión», dijo Gaytán.

Una lucha de 400 años, donde aún se le descalifica a la mujer por sus emociones

Con la Revolución Industrial también vino el cambio en las mujeres, donde pudieron ocupar ambos lugares, tanto lo público como lo privado y desde ese momento han buscado formas de emanciparse y participar en la sociedad de forma más activa.

Sin embargo, algunos hombres siguen considerando que la mujer pertenece a la privado y «cuando una levanta la voz» se les empieza a descalificar desde el ámbito emocional y se les acoge dentro de la histeria, un término que se le acuñó a las mujeres durante el siglo XIX, asegura Gaytán.

«La primera descalificación que se le dice a una mujer es que ‘eres emocional o eres demasiado temperamental, precisamente haciendo alusión a la parte histérica», aseveró Gaytán.

El experto señala que incluso esto se puede ver en todos los ámbitos y no solo en lo profesional, por ejemplo en las relaciones, «cuando una mujer dice que no, ella se puede volver mala, la que no entiende y es perversa con todos».

Por su parte, Daniela agrega «los hombres siguen teniendo las expectativas de sus padres y su abuelos, de mujeres que están ahí para servirles. Entonces cuando se encuentran con mujeres que rompen el estereotipo de los roles de género, claro que les genera un rechazo».

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