• La pérdida de trabajo, un matrimonio fallido o las deudas empujan a algunos japoneses a “evaporarse” y empezar de cero en otro lugar.
  • Este fenómeno comenzó a darse a finales de la década de 1960, después del estreno de “Un hombre desaparece”, aunque vivió su boom 30 años más tarde.
  • La presión de tener una buena reputación se refleja en otros aspectos; por ejemplo, el gran número de suicidios a causa de estrés laboral.

Los japoneses usan la palabra johatsu o “gente evaporada” para referirse a las personas que, de un día para otro, desaparecen para empezar una nueva vida.

Atormentados por la vergüenza de perder su trabajo, tener un matrimonio fallido o solo por las deudas, miles de japoneses empezaron a abandonar sus identidades y buscar refugio en lo anónimo; fuera del mundo que conocen.

Así lo cuentan los franceses Léna Mauger y Stéphane Remael en su libro “Los desaparecidos: la ‘gente evaporada’ de Japón en historias y fotografías”. Este libro recopila una serie de viñetas de gente que ha dejado la sociedad moderna en busca de una vida más reservada, lejos de la vergüenza.

Mauger y Remael viajaron durante cinco años por Japón, donde se ganaron la confianza de los locales para aprender sobre este polémico tema. También conocieron a los seres queridos de algunos desaparecidos: padres abandonados, ex parejas y familiares.

Aunque no existe dato oficial sobre este fenómeno, ambos calculan que 100,000 personas desaparecen cada año en el país. Ninguna desaparece físicamente: la evaporación es más bien una desaparición administrativa. Cambian su nombre, dirección y su trabajo. Empiezan de cero.

Este proceso parece sorprendentemente fácil, según ha publicado Public Radio International. Esto en parte a que la ley japonesa dota a sus ciudadanos de muchas libertades para mantener en secreto su vida privada; a excepción de cuestiones relacionadas con el crimen, donde la policía sí puede acceder a datos personales.

Mauger explicó a The New York Post que “evaporarse” es la forma que eligen para salvar su reputación.

“Es tabú, algo sobre lo que no puedes hablar. La gente puede desaparecer porque hay otra capa por debajo de la sociedad japonesa. Cuando alguien desaparece, todos saben que encontrará una manera de sobrevivir”.

¿Cuando empezó el fenómeno de cambiarse la identidad en Japón?

Los primeros casos de johatsu aparecieron a finales de la década de 1960, impulsados por la película “Un hombre desaparece”. En esta, el protagonista abandona su trabajo y a su prometida para “evaporarse”.

En la década de 1970 aparecieron muchos casos de jóvenes de zonas rurales que huían de sus duros trabajos en las grandes ciudades, según cuenta Hikaru Yamagishi, estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Yale.

Mauger y Remael conocieron a un hombre que movía a los johatsu a pueblos y ciudades alejados en la década de 1990. Personas como él recibían el nombre de “transportistas nocturnos”. Su trabajo consistía en conducir a gente a localidades alejadas durante la noche.

De acuerdo con Public Radio International, hubo un boom de johatsu durante esa década; la economía acababa de colapsar y mucha gente buscaba una manera de escapar.

“Es increíble, pero estas evaporaciones se convirtieron en un negocio en esa época”, declaró Mauger a Public Radio International.

En su libro, Mauger y Remail también arrojaron algo de luz a los seres queridos de los desaparecidos. Sus familiares hubieran deseado que la persona desaparecida no se hubiera sentido tan avergonzada, comentan.

“Solamente queremos saber de él, no tiene por qué volver. Si necesita dinero, se lo enviaremos”, les dijo el padre de un johatsu a Mauger y Remael.

Mantener una buena reputación en Japón presenta presiones que pueden llegar a niveles extremos

La presión de mantener una buena reputación se manifiesta también de otras formas. Por ejemplo, en japonés hay una palabra específica para los suicidios a causa de estrés laboral: karoshi.

Un informe publicado en octubre reveló que los empleados de más del 20% de las empresas de Japón trabajan al menos 80 horas extra y la mitad de ellos admitía que había renunciado a las vacaciones pagadas.

En los últimos meses, el gobierno japonés empezó a tomar medidas para reducir los casos de karoshi, como promover que las empresas reduzcan la jornada laboral los viernes.

No obstante, varios expertos han señalado que la cultura de trabajo japonesa es tan fuerte que los incentivos no son suficientes para compensar la posibilidad de que la presión convierta a muchos otros japoneses en johatsu y se evaporen.

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