Simon Dalgleish

Simon Dalgleish

Simón Dice

“Septiembre” e “independencia” son dos palabras que en México van de la mano debido a las Fiestas Patrias. Pero, ¿qué hay de la independencia financiera? Me parece un buen momento de retomar la plática sobre este concepto clave a la hora de establecer una estrategia de inversión. 

Los que siguen con regularidad esta columna, saben que uno de los objetivos que buscamos es promover la reflexión sobre nuestras finanzas y promover la inversión. Saben también que me enfoco más en la libertad financiera, en lugar de “generar mucho dinero”.

Eso es porque creo firmemente que la libertad financiera debe ser un objetivo para nosotros. Esto no necesariamente significa tener mucho dinero, sino tener un flujo que no necesita de tu intervención directa para cubrir tus costos de vida.

Pensemos en propiedades para rentar, inversiones o en un negocio que no requiere de constante supervisión; hay diferentes maneras en que una persona puede cubrir sus gastos básicos sin la necesidad de realizar una actividad por ello.

La manera que más me gusta impulsar y promover es el plan financiero, donde los rendimientos eventualmente puedan bastar para pagar por tus necesidades diarias (comida, renta, servicios). Como suelo repetir, este objetivo se fija a largo plazo, y con constancia puedes alcanzarlo para poder retirarte eventualmente.

Lograrlo significa asumir la responsabilidad de tu dinero; tener disciplina financiera; mantenerte informado a través de fuentes serias, y tomar decisiones diarias que impactan en tu forma de relacionarte con el dinero.

Decisiones conscientes para ti y tu familia

Uno de los consejos financieros más básicos —y que estoy seguro que todo el mundo conoce— es el de recortar gastos hormiga.

Sabemos que comprar un café en alguna cadena es más caro que prepararlo en casa y llevarlo en un termo al trabajo; que comprar un refresco o un cigarro poco a poco provoca un gran gasto con el paso del tiempo. ¿Pero qué pasa con otras compras?

Algunas cosas que damos por hecho —o que asumimos como parte de nuestro estilo de vida–, como salir a comer y convivir con los amigos un fin de semana, pagar servicios de streaming, comprar un videojuego nuevo cada cierto tiempo, pueden compararse con los gastos hormiga si piensas un poco en ellos. ¿Qué implica ese gasto para tu bolsillo? ¿Realmente es un gusto que debes cumplir, llega a ser una necesidad? ¿Hay algo que estás sacrificando para cumplirlo?

Con ello tampoco quiero decir que debes vivir con los elementos mínimos para tu supervivencia; después de todo, dentro de tus objetivos financieros y de vida posiblemente contemplas estas adquisiciones. Lo que quiero transmitir es que solamente cuando te haces consciente de estas decisiones y trabajas sobre ellas, puedes realizar una gestión más responsable de tu dinero sin afectar tus propias inversiones.

¿En qué utilizas tu dinero? Por ejemplo, ¿realmente quieres gastar en tres servicios de streaming, o en realidad vas a utilizar apenas uno por mes? ¿Tienes suscripciones que olvidas cancelar y te prometes que “ahora sí la vas a utilizar”? ¿Pagas estacionamiento o viajes privados todos los días? ¿Pides comida a domicilio de forma constante? ¿Compras juegos, libros, o cosas que no ocupas? ¿Aprovechas cada semana o cada quincena los descuentos en videojuegos que no vas a usar? Cuando reflexionas sobre tus gastos, te das cuenta de cuáles tendrías que parar de inmediato.

Revisar precios: la vieja confiable

Otro hábito básico de las finanzas personales que por ser tan común, muchas veces damos por hecho sin pensar realmente en él es el precio. ¿Estás comprando al mejor precio disponible? Sea cual sea la compra que vas a hacer, mantén el buen hábito de revisar opciones, monitorear precios y estar pendiente de ofertas verdaderas.

Si ya encontraste ese nuevo sillón para tu casa o departamento, ¿ya revisaste si existe el mismo en distintas tiendas?, ¿puede su compra esperar a una fecha de promociones? Pocas veces necesitamos algo con inmediatez; si podemos reflexionar sobre la compra, tomaremos mejores decisiones con nuestro dinero. 

Marcas y especificaciones

Otro consejo habitual que aprendemos es que no es necesario comprar la marca más cara para obtener un buen producto. ¿Tu trabajo en verdad te exige tener una computadora con especificaciones de lujo, o es suficiente un modelo menor? ¿Necesitas la pantalla gigante con funciones que te cuesta trabajo entender, o sólo la utilizarás para ver tu serie favorita o para noches de películas?

No está mal comprar buenos productos y marcas reconocidas; sin embargo, debemos reflexionar sobre en qué estamos colocando el valor de lo que compramos, y si nos enfocamos en la funcionalidad y el uso propio. Es más fácil decir que no a productos innecesarios o que están muy por encima del provecho que vas a sacarles.

Este tipo de detalles pueden pasar por alto para algunas personas, y siguen siendo un obstáculo para alcanzar la libertad financiera de la que hablamos.

Como mencioné, no se trata de ser prohibitivo o abstenerse de todo “lujo”, el objetivo es ser más consciente de nuestras decisiones de gastos. Se valen los gustos y caprichos, pero siendo responsable sobre ellos, estudiando un poco mejor nuestras decisiones de compra. 

Te invito a reflexionar sobre estos gastos, y si hay algo en que decidas no gastar, ponerlo en tu estrategia de inversión; puede ser poco, o tal vez mucho, pero tu futuro lo agradecerá. Estoy seguro que sentirás orgullo de tus decisiones y de ese fondo de “lo que no me gasté”.

independencia financiera | Business Insider Mexico
¿Qué pasa con la independencia financiera? | Jonás Cortés – Business Insider México

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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