• Desde los primeros momentos despu√©s de los atentados del 11 de septiembre de 2001, los periodistas estuvieron en el lugar documentando el horror y la tragedia de ese d√≠a.
  • Las tropas estadounidenses entraron en Afganist√°n menos de un mes despu√©s y, poco despu√©s, los prisioneros comenzaron a llegar a la prisi√≥n de Guant√°namo.
  • 20 a√Īos despu√©s, el fot√≥grafo Alan Chin recuerda la cobertura de esos acontecimientos y las im√°genes que captur√≥.

20 a√Īos es mucho tiempo, suficiente para olvidar c√≥mo era la textura de la vida cotidiana. Pienso en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, y en los seis meses que vinieron despu√©s, cuando viaj√© a Afganist√°n, para ser testigo de los primeros meses de la guerra. Y luego a Cuba, para ver la prisi√≥n de Guant√°namo. Ten√≠a un celular, pero no una c√°mara digital. Mi internet era por l√≠nea conmutada y conduc√≠a un Mazda de 1987. Mis padres estaban vivos y bien.

Fueron a√Īos en los que viaj√© mucho como fotoperiodista: China, los Balcanes, Afganist√°n y Asia Central, Israel y Palestina. Pero estaba en casa, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Fue el timbre del tel√©fono lo que me despert√≥. Mi difunto hermano, Bonlap, llamaba desde Michigan para decir que los aviones estaban golpeando las Torres Gemelas. Desde mi departamento en el Lower East Side de Manhattan, ya pod√≠a o√≠r las sirenas de los veh√≠culos de emergencia que se dirig√≠an al centro de la ciudad. Encend√≠ la televisi√≥n, pero no consegu√≠ recepci√≥n alguna, salvo una emisora d√©bil y borrosa que transmit√≠a en directo. (La propia antena de emisi√≥n estaba en lo alto del World Trade Center y ya no funcionaba). La importancia de lo que estaba ocurriendo a√ļn no se hab√≠a asimilado. ¬ęCreo que ser√° un d√≠a largo, no esperes tener noticias m√≠as hasta tarde¬Ľ, le dije a mi compa√Īero de entonces mientras sal√≠a por la puerta, como si se tratara simplemente de una crisis grave, pero no necesariamente desesperada.

Me sub√≠ a mi bicicleta y me dirig√≠ lo m√°s r√°pido posible hacia las torres en llamas. Dej√© la bicicleta en el Ayuntamiento y empec√© a caminar por Vesey Street hasta llegar a la esquina de Church Street, justo enfrente del World Trade Center. Por el rabillo del ojo, vi lo que me pareci√≥ que eran escombros que ca√≠an de la Torre Norte. Pero detr√°s de m√≠, o√≠ una voz horrorizada que dec√≠a: ¬ęDios m√≠o. Otro m√°s¬Ľ. Me di cuenta de que los escombros eran una persona, una persona que acababa de caer en picado a cientos de metros hacia una muerte segura.

atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
Tras el derrumbe de la Torre Sur, un hombre intenta hacer una llamada telefónica dentro de un edificio de la calle Vesey. Alan Chin.

Tuve tiempo de rodar un rollo de película. Estaba mirando hacia abajo para recargar una de mis cámaras cuando la gente que me rodeaba en la acera empezó a gritar. La Torre Sur estaba explotando con una enorme nube de llamas y humo gris. Corrí con unos cuantos policías y bomberos al sótano de un edificio de oficinas, pensando que la torre podría caer sobre nosotros. Durante largos minutos, luchamos por encontrar otra salida de ese edificio, con la esperanza de llegar a la siguiente calle, a cualquier lugar que estuviera más lejos.

Cuando salimos, el mundo entero hab√≠a cambiado. El cielo azul brillante hab√≠a sido sustituido por la penumbra del crep√ļsculo. El aire estaba lleno de humo espeso. Trozos de papel flotaban en el viento y las l√°pidas del cementerio, junto a la iglesia de San Pablo, estaban cubiertas de ceniza. Mi difunto padre, que sab√≠a que hab√≠a acudido a las torres, vio la explosi√≥n desde una cafeter√≠a de Chinatown a la que hab√≠a ido a desayunar. M√°s tarde me dijo que estaba seguro de que yo hab√≠a muerto.

atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
La gente huye de la zona del World Trade Center, tras el derrumbe de la Torre Sur y antes del derrumbe de la Torre Norte. Alan Chin.

Retroced√≠ una manzana hasta Park Row, donde gente aturdida y cubierta de polvo sub√≠a a un autob√ļs urbano para escapar de la zona. Luego, di la vuelta. En Broadway y Fulton, sent√≠ un ruido sordo ‚ÄĒla Torre Norte empezaba a derrumbarse‚ÄĒ y baj√© corriendo las escaleras del metro tan r√°pido que me ca√≠ y me cort√© la palma de la mano, cubri√©ndome de sangre. Me arranqu√© un trozo de tela de la camisa para hacerme una venda. Me encontr√© totalmente solo en aquel callej√≥n del metro, con el humo y el polvo agit√°ndose en la penumbra. El tiempo y el espacio parec√≠an confundidos y el universo estaba al rev√©s. Eran las 10:28 de la ma√Īana: hab√≠an transcurrido 29 minutos desde el derrumbe de la Torre Sur. Pero en mi mente no pod√≠a determinar si eran cinco minutos o cinco horas.

Durante las horas siguientes, fotografi√© a los bomberos destrozados, algunos llamando desesperadamente por radio a compa√Īeros que no respond√≠an. M√°s tarde, les segu√≠ hasta los restos de la Torre Sur desde el lado del r√≠o Hudson, mientras buscaban en vano sobrevivientes.

atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
Bomberos agotados en la calle West. Alan Chin.

Trabajé completamente con el piloto automático e hice un circuito completo de lo que se conoció como Zona Cero.

En un momento dado, me encontr√© con un viejo amigo, el periodista David Rohde, y caminamos juntos durante un tiempo. Est√°bamos cerca del infierno, pero no pod√≠amos ver mucho. Entonces, por un momento, el viento cambi√≥ y vimos, por primera vez, todo lo que quedaba: esa secci√≥n dentada de metal retorcido. David se volvi√≥ hacia m√≠ y dijo: ¬ęEso‚Ķ era‚Ķ el World Trade Center¬Ľ.

atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
Mirando los restos de la Torre Sur del World Trade Center, bajando por Washington Street desde el cruce con Albany Street. Alan Chin.
atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
Los bomberos forman una l√≠nea de cubos sobre las ruinas de la Torre Sur del World Trade Center, en una vana b√ļsqueda de supervivientes. Alan Chin

Aliados y enemigos, enemigos y aliados

Menos de un mes despu√©s ‚ÄĒel 7 de octubre de 2001‚ÄĒ el ej√©rcito estadounidense lanz√≥ la primera campa√Īa de bombardeos contra los talibanes en Afganist√°n. Un mes despu√©s de eso, recib√≠ una asignaci√≥n para ir al norte de ese pa√≠s. Hab√≠a cubierto los primeros d√≠as de los talibanes en el poder cuatro a√Īos antes, en 1996, y √©ste ser√≠a mi tercer viaje para all√°.

Al despegar del aeropuerto John F. Kennedy, el avi√≥n hizo un amplio giro sobre Manhattan para dirigirse al otro lado del Atl√°ntico. Ah√≠ pude ver el humo que a√ļn se elevaba desde el enorme pozo que se conoc√≠a entonces como la Zona Cero.

Mazar-i-Sharif, Afganistán, noviembre de 2001. Soldados franceses y estadounidenses reparan el aeródromo de Mazar-i-Sharif. Alan Chin.

Desde Termez, en Uzbekistán, crucé el río Amu Darya a bordo de un barco militar uzbeko y atravesé el norte de Afganistán.

Los antiguos enemigos de la d√©cada de ocupaci√≥n sovi√©tica ‚ÄĒEstados Unidos hab√≠a apoyado a los muyahidines antisovi√©ticos‚ÄĒ junto con los aliados y enemigos de la guerra civil que sigui√≥, hab√≠an vuelto a formar alianzas. Abdul Rashid Dostum, un general prosovi√©tico, y Atta Mohammed Noor, un comandante muyahid√≠n, volv√≠an a estar al mando.

Habían derrotado a los talibanes en gran parte del norte de Afganistán con la ayuda del apoyo aéreo estadounidense, los equipos de las Fuerzas Especiales y los paracaidistas franceses que aseguraron el aeropuerto de Mazar-i-Sharif. (Avancemos hasta hoy y Dostum y el hijo de Noor, que huyeron de Afganistán después de que los talibanes volvieran a tomar el control del país, están ahora negociando un acuerdo).

soldados estadounidenses | Business Insider Mexico
Mazar-i-Sharif, Afganistán, noviembre de 2001 Soldados franceses y estadounidenses reparan el aeródromo de Mazar-i-Sharif. Alan Chin.

La primera vez que me encontré con Dostum fue en la fatídica reunión de 1996, cuando él, Ahmed Shah Massoud y Karim Khalili habían formado la Alianza del Norte o Frente Unido, contra los talibanes. Sus soldados habían repelido una ofensiva talibán en 1997, y masacraron a miles de prisioneros talibanes que habían capturado.

A su vez, los talibanes masacraron a miles de civiles y combatientes cuando volvieron a ocupar Mazar-i-Sharif en 1998. Tambi√©n mataron a un grupo de diplom√°ticos iran√≠es en ese momento. En esos cinco a√Īos ‚ÄĒde 1996 a 2001‚ÄĒ Dostum y otros se√Īores de la guerra hab√≠an huido repetidamente del pa√≠s y regresado, luchando entre s√≠ y contra los talibanes.

Ahora, estaban aliados con Estados Unidos y las fuerzas de la coalición. Yo había llegado a Mazar-i-Sharif, la cuarta ciudad más grande de Afganistán, para documentarlo.

Cuando llegu√© en noviembre, la mayor parte de los combates en la zona parec√≠an haber terminado. A pesar de su reciente y brutal historia, la ciudad no era muy diferente a la √ļltima vez que la visit√©. La emblem√°tica Mezquita Azul, santuario de Hazrat Ali Mazar y lugar sagrado isl√°mico, segu√≠a albergando bandadas de palomas blancas como hac√≠a siglos. La mayor√≠a de las mujeres llevaban burka, pero no todas. Vuelos de la Fuerza A√©rea procedentes de lugares tan lejanos como Alemania dejaban caer paquetes de alimentos militares y humanitarios estadounidenses en un esfuerzo por ganar corazones y mentes. En los mercados se vend√≠an chamarras del ej√©rcito estadounidense, sleepings y otros art√≠culos de asistencia. Hab√≠an llegado al mercado negro apenas un mes despu√©s de iniciada la guerra.

Hasta 5,000 combatientes talibanes, incluidos muchos militantes extranjeros, se habían rendido en Kunduz, y cerca de 500 acababan de morir en un violento levantamiento en la fortaleza de Qala-i-Jangi.

Al asistir a una reuni√≥n que Dostum celebraba para pagar favores a los ancianos y l√≠deres locales que hab√≠an acudido a cantar sus alabanzas y a suplicar ayuda, le pregunt√© a Dostum qu√© le hab√≠a ocurrido a su Cadillac. Seg√ļn escuch√© en mi √ļltima visita, era el √ļnico en Afganist√°n. ¬ę¬°Oh, los talibanes se lo llevaron!¬Ľ, dijo riendo.

talibanes | Business Insider Mexico
Sheberghan, Afganistán, diciembre de 2001. Miles de cautivos talibanes en el patio de la prisión de Sheberghan. Alan Chin.

También me enteré de que los prisioneros talibanes sobrevivientes estaban recluidos en una prisión a 80 kilómetros al oeste, en Sheberghan, cerca del palacio natal de Dostum. Dostum dio permiso a los periodistas para visitarla.

En mi primer viaje a la prisión, vi camiones contenedores que traían nuevos prisioneros. Hacinados y sin comida, agua o ventilación durante varios días, los presos nos dijeron que cientos ya habían muerto ahí.

Tambi√©n hubo informes de ejecuciones sumarias y de soldados que abrieron fuego contra algunos de los contenedores repletos de prisioneros en su interior. Habl√© con el personal del Comit√© Internacional de la Cruz Roja (CICR) que facilit√≥ el primer contacto de los prisioneros con sus familias, tal y como prescriben los Convenios de Ginebra. (Los militares estadounidenses dijeron que seguir√≠an estas convenciones aunque se negaran a conceder el estatus legal de prisioneros de guerra a sus ¬ędetenidos¬Ľ). El CICR dijo que la prisi√≥n estaba superpoblada y era insalubre, con un brote de disenter√≠a.

atentados del 11 de septiembre | Business Insider Mexico
Sheberghan, Afganistán, diciembre de 2001. Personal del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) visita a los cautivos talibanes en la prisión de Sheberghan. Alan Chin.
prisioneros talibanes | Business Insider Mexico
Sheberghan, Afganistán, 6 de diciembre de 2001. 3,000-4,000 prisioneros talibanes capturados por la Alianza del Norte y las fuerzas estadounidenses se congregaron en una antigua prisión destinada a albergar a 800. Cientos de prisioneros de guerra talibanes murieron en camiones contenedores sobrecargados o fueron fusilados en el camino. Alan Chin.
prisioneros talibanes | Business Insider Mexico
Sheberghan, Afganist√°n, 2 de enero de 2002. Soldados de la 10¬™ Divisi√≥n de Monta√Īa registran a 3,000 prisioneros talibanes. Los estadounidenses primero preguntan la identidad de los prisioneros, luego toman sus huellas dactilares, hacen un barrido de ADN y los fotograf√≠an. M√°s de 87 prisioneros de 14 nacionalidades fueron trasladados a Kandahar, el resto est√°n siendo examinados antes de tomar la decisi√≥n de ponerlos bajo custodia americana o no. Alan Chin.

Unos d√≠as m√°s tarde, llegaron soldados regulares del ej√©rcito estadounidense de la D√©cima Divisi√≥n de Monta√Īa y fotografiaron, tomaron las huellas dactilares y muestras de ADN de cada prisionero. Me permitieron fotografiar este proceso, pero no a los 85 o m√°s prisioneros que sacaron. M√°s tarde me pregunt√© si algunos de ellos hab√≠an acabado en la Bah√≠a de Guant√°namo, que empezar√≠a a recibir ¬ęcombatientes enemigos¬Ľ fuera del alcance de la ley estadounidense e internacional el 11 de enero de 2002.

Posteriormente, la asociaci√≥n M√©dicos por los Derechos Humanos investig√≥ y encontr√≥ fosas comunes en las cercan√≠as de Dasht-i-Leili, confirmando que se hab√≠a producido una masacre. Pero √©sta se produjo con la presencia de las fuerzas especiales estadounidenses y otros equipos militares de Estados Unidos o muy cerca de ellos. Fue un crimen de guerra de grandes proporciones, pero a pesar de los numerosos informes y de la promesa del presidente Obama en 2009 de investigar, todav√≠a no se ha publicado ning√ļn informe.

Afganistán | Business Insider México
Entrada norte del t√ļnel de Salang, Afganist√°n, enero de 2002. El t√ļnel de Salang, construido por la URSS en la d√©cada de 1960, es la √ļnica conexi√≥n entre el norte y el sur de Afganist√°n a trav√©s de las monta√Īas del Hindu Kush. Se da√Ī√≥ en los combates, por lo que temporalmente s√≥lo era transitable para los peatones. Alan Chin.
talibanes | Business Insider México
Balkh, Afganist√°n, enero de 2002. Un soldado de la Alianza del Norte (o Frente Unido) herido en los combates con los talibanes. Alan Chin.

Durante las siguientes semanas, viajé por el norte de Afganistán y fui testigo de una confusa serie de batallas entre diferentes unidades de la Alianza del Norte y/o los talibanes. Todos parecían tan dispuestos a saldar viejas cuentas entre sí como a cualquier otra cosa. En un caso vi pruebas de fuerzas estadounidenses evacuadas apresuradamente que dejaron equipo en un campamento invadido por un grupo de la Alianza del Norte contra otro. En otro incidente, los civiles resultaron heridos en un ataque aéreo estadounidense.

Los talibanes habían triunfado, a menudo no con proezas militares sino con grupos que desertaban de sus anteriores lealtades para unirse a ellos; y su colapso de 2001-02 fue muy parecido, ya que muchos de sus antiguos partidarios les abandonaron. Para un periodista extranjero era difícil comprender las complejidades de estas lealtades.

Lo que se me qued√≥ grabado en la mente todos estos a√Īos es una conversaci√≥n que mantuve ‚ÄĒla recuerdo ahora de memoria‚ÄĒ con uno de los j√≥venes int√©rpretes afganos. Eran en gran parte autodidactas, que hab√≠a buscado empleo entre los cooperantes y los periodistas.

El cuerpo de prensa extranjero se alojaba en el √ļnico hotel de Mazar-i-sharif, un edificio de siete pisos en el centro de la ciudad. Un d√≠a, est√°bamos en la azotea del hotel, que utiliz√°bamos para colocar nuestros tel√©fonos por sat√©lite y m√≥dems.

¬ęEste es uno de los edificios m√°s altos de Mazar. Nunca hab√≠a estado aqu√≠ arriba¬Ľ, nos dijo el int√©rprete, cuyo nombre no recuerdo, a m√≠ y a varios de mis compa√Īeros. ¬ęLa gente de la calle parece tan peque√Īa¬Ľ.

Afganist√°n | Business Insider Mexico
Mazar-i-Sharif, Afganist√°n, enero de 2002. Vista de la Mezquita Azul, Santuario de Hazrat Ali Mazar y lugar sagrado isl√°mico, en el centro de Mazar. Alan Chin.

Efectivamente, hab√≠a una hermosa vista de la Mezquita Azul debajo de nosotros. Pregunt√≥: ¬ęEntonces, la raz√≥n de que todos ustedes vengan aqu√≠ y de que Estados Unidos est√© en guerra en Afganist√°n es por esos altos edificios que fueron destruidos en Nueva York, ¬Ņes eso correcto?¬Ľ

¬ęS√≠, es correcto¬Ľ, respondimos.

¬ęY esos edificios¬Ľ, continu√≥, ¬ęesos edificios que fueron destruidos‚Ķ ¬Ņeran tan altos como este?¬Ľ

Dos días en Guantánamo

Varios meses despu√©s, en marzo de 2002, me invitaron junto con un peque√Īo grupo de periodistas, a visitar la Bah√≠a de Guant√°namo. All√≠, seg√ļn insist√≠a la administraci√≥n Bush, estaban recluidos los prisioneros m√°s peligrosos de Al Qaeda y los talibanes. Siguiendo las instrucciones, me apresur√© a ir a la estaci√≥n naval de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, y llegu√© en plena noche. Dorm√≠ en un banco a bordo de un avi√≥n de pasajeros fletado por los militares, que volaba hacia Cuba. El avi√≥n todav√≠a estaba pintado con su antiguo logo de Pan Am Airlines.

La Marina nos aloj√≥ en un edificio tipo motel y se asignaron oficiales de asuntos p√ļblicos para que nos cuidaran. Dijeron que tendr√≠amos una agenda muy apretada durante los dos d√≠as que estuvimos all√≠.

Guant√°namo | Business Insider Mexico
Bahía de Guantánamo, Cuba, marzo de 2002. Campamento X-Ray, construido para albergar a los solicitantes de asilo cubanos y reutilizado para la Guerra Global contra el Terrorismo. Alan Chin.
uniforme naranja | Business Insider Mexico
Bahía de Guantánamo, Cuba, marzo de 2002. Exhibición de lo que se entrega a cada prisionero a su llegada, incluidos los artículos de aseo y el traje naranja. Alan Chin.
atentado | Business Insider Mexico
Bahía de Guantánamo, Cuba marzo de 2002. Soldado de la Joint Task Force (JTF) 160 que custodia a los prisioneros, con un contratista civil. A bordo del transbordador que conecta los lados este y oeste de la base militar estadounidense. Alan Chin.

Nos ense√Īaron una muestra de lo que se le dar√≠a a cada prisionero que llegara, incluidos los pronto famosos trajes naranjas. Nos se√Īalaron los restaurantes McDonald’s y de pollo a la brasa, intentos de los militares ‚ÄĒcomo hab√≠a observado en las instalaciones estadounidenses de todo el mundo‚ÄĒ de hacer que los soldados se sintieran m√°s a gusto. Hablamos con trabajadores civiles jamaicanos que cobraban cuatro d√≥lares la hora, menos de los cinco d√≥lares del salario m√≠nimo federal. El capell√°n musulm√°n, el teniente de los marines Abuhena Mohammad Saiful-Islam, habl√≥ de atender las necesidades espirituales de los prisioneros; y el comandante, el general de brigada de los marines Michael Lehnert, dijo que estaba comprometido con el trato humano.

Pero lo que obtuvimos los periodistas fue la ilusi√≥n, m√°s que la realidad, del acceso. Todos nos dimos cuenta de que, al aceptar la invitaci√≥n para visitar la Bah√≠a de Guant√°namo, hab√≠amos facilitado las pretensiones de transparencia del gobierno; cuando en realidad era todo lo contrario. En la playa caribe√Īa junto a nuestro motel ‚ÄĒuna playa que no estaba manchada por edificios ni por otras personas‚ÄĒ reflexionamos sobre esta iron√≠a. Presionamos para obtener m√°s acceso, sin ning√ļn √©xito.

Y as√≠, apenas pudimos ver el Campo X-Ray, el campo de detenci√≥n que se hab√≠a construido originalmente para albergar a los solicitantes de asilo cubanos y que ahora fue reutilizado para la Guerra Global contra el Terror. Nos mantuvieron a 90 metros de distancia, donde s√≥lo la visi√≥n distante de las personas detr√°s de las alambradas con esos trajes naranjas indicaba que hab√≠a alg√ļn prisionero. No se nos permit√≠a ver ninguna sala o zona com√ļn, y mucho menos hablar con los reclusos o verlos de cerca.

Guant√°namo | Business Insider Mexico
Autob√ļs conducido por un marino, con un cartel que tiene una foto de una persona con un pa√Īuelo en la cabeza que dice ¬ęGO TO HELL USA¬Ľ y el texto dice: ¬ęEsta amenaza demostr√≥ la capacidad y la intenci√≥n de hacernos da√Īo // No le facilites el cumplimiento de su misi√≥n // Practica una buena OPSEC (Seguridad Operativa). Alan Chin.

En los √ļltimos a√Īos, surgieron detalles espeluznantes sobre la alimentaci√≥n forzada, la tortura y las huelgas de hambre; ya que a los detenidos en Guant√°namo se les segu√≠a negando el acceso a sus familias, a sus abogados y a los periodistas. En su punto m√°s alto, hab√≠a 675 prisioneros.

El tercer d√≠a del presidente Obama en el cargo, en 2009, firm√≥ una orden por la que la Bah√≠a de Guant√°namo se cerrar√≠a ¬ętan pronto como sea posible, y no m√°s tarde de un a√Īo desde la fecha de esta orden¬Ľ. Hab√≠a un plan para juzgar a Khalid Sheikh Mohammed, acusado de ser el cerebro del 11-S, en un juzgado que est√° a poca distancia al este de la Zona Cero. Nada de eso se llev√≥ a cabo. Hoy, 20 a√Īos despu√©s de los atentados del 11 de septiembre, 39 prisioneros permanecen en Guant√°namo, todos ellos, por ahora, sin juicio.

¬ęIncluso en los primeros d√≠as de Guant√°namo, me convenc√≠ cada vez m√°s de que muchos de los detenidos nunca deber√≠an haber sido enviados en primer lugar¬Ľ, escribi√≥ en el Detroit Free Press en 2013, el general retirado Michael Lehnert. √Čl supervis√≥ la construcci√≥n del campo de detenci√≥n y fue su primer comandante. ¬ęTen√≠an poco valor para los servicios de inteligencia y no hab√≠a pruebas suficientes que los relacionaran con cr√≠menes de guerra¬Ľ. Ese sigue siendo el caso hoy para muchos, si no la mayor√≠a, de los detenidos‚Ķ Es hora de cerrar Guant√°namo.¬Ľ

atentados torres gemelas | Business -insider Mexico
Bahía de Guantánamo, Cuba, marzo de 2002. Plegaria en el Campamento X-Ray, construido para albergar a los solicitantes de asilo cubanos y reutilizado para la Guerra Global contra el Terrorismo. Alan Chin.

20 a√Īos es mucho tiempo. Actualmente la edad media en Afganist√°n es de 18 a√Īos. Entre las 180 personas que murieron en un atentado suicida el 26 de agosto en el aeropuerto de Kabul se encontraba la soldado de primera l√≠nea Rylee McCollum, de 20 a√Īos. Era un beb√© el d√≠a de los atentados del 11 de septiembre.

Aunque la guerra de Estados Unidos en Afganist√°n termine con deshonra y alivio, los conflictos en curso all√≠ y en docenas de otros lugares contin√ļan. Mis propias fotograf√≠as a veces resultan desconocidas. La pel√≠cula y las hojas de contacto tienen marcas de l√°piz y grasa de antiguas ediciones; las notas, tanto manuscritas como mecanografiadas, a veces se refieren a personas y lugares que debo buscar para recordar detalles olvidados. Y entonces, de repente, todo vuelve a ser sorprendentemente inmediato.

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