Carla Luisa Escoffié Duarte

Carla Luisa Escoffié Duarte

Una ciudad propia

En febrero de 1922, un grupo de trabajadoras sexuales del barrio de La Huaca, en Veracruz, iniciaron un movimiento en contra de los abusos de caseros. Este fue el comienzo de una serie de movilizaciones a nivel nacional que, a 100 a√Īos de haberse desatado, dejan muchas reflexiones para nuestra actualidad. 

En aquel entonces, la legislaci√≥n permit√≠a desalojos sin que se reconocieran los derechos de antig√ľedad a las personas inquilinas. Adem√°s, las viviendas sol√≠an estar en p√©simas condiciones de higiene, e incluso con problemas estructurales. No hab√≠a posibilidad de exigir ning√ļn mantenimiento, solo pod√≠a prender vela a alg√ļn santo en espera de no padecer alguna enfermedad o alg√ļn accidente que cueste la vida.

Otro tema de gran descontento era el alza desproporcionada de las rentas. Muchas familias vieron cómo tan tolo entre 1910 y 1914 las mensualidades aumentaron un 100%. Como puede imaginarse, las personas más afectadas por estos abusos eran familias precarizadas, personas campesinas que se habían mudado al puerto en busca de mejores opciones de vida y trabajadoras sexuales.

En el caso de las trabajadoras sexuales, el abuso era tal que algunos historiadores aseguran que los caseros eran ‚Äúlenones de facto‚ÄĚ, debido a que terminaban absorbiendo gran parte de los ingresos que ellas recib√≠an.

Todo este descontento generalizado llevó a la formación de un sindicado de inquilinos en febrero de 1922. Con su formación se dio inicio a una serie de protestas inquilinarias que terminaron teniendo eco en ciudades como Colima, Ciudad de México y Mérida.

Día del inquilino: a un siglo del movimiento

Como cada primer lunes de octubre, este 3 de octubre se celebra el D√≠a del Inquilino. En M√©xico este a√Īo se celebran 100 a√Īos del inicio del movimiento inquilinario de Veracruz liderado por mujeres como Mar√≠a Luisa Mar√≠n. 

Llegamos a estos 100 en medio de una serie de debates acerca del alza injustificada de los precios de los arrendamientos, los requisitos desproporcionados para rentar; la gentrificación y el impacto de plataformas de renta turística en la oferta de vivienda en renta. También se ha planteado la opción de crear una ley inquilinaria tanto para Ciudad de México como para los otros estados del país.

Sin embargo, la diferencia entre 1922 y el 2022 pareciera ser que nos cuesta más hablar de la situación inquilinaria como un asunto de derechos humanos. Y no es por un problema jurídico: ya el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha reconocido en varias ocasiones que los derechos de las personas inquilinas son parte del derecho a la vivienda.

M√°s bien pareciera que seguimos entendiendo que las problem√°ticas del inquilinato son tan solo un asunto entre particulares, una cuesti√≥n meramente personal y sujeta tanto al azar como al merito individual. Este tipo de narrativas nos niegan la posibilidad de ver que tambi√©n son un asunto de pol√≠tica p√ļblica y por lo tanto de voluntad pol√≠tica.

Ejemplo de ello es el hecho de que en México seguimos normalizando que 58% de los arrendamientos no cuentan con un contrato por escrito. Y que los códigos civiles de los estados ni siquiera contemplan una consecuencia legal cuando se incumple con esa obligación.

Ojal√° que, a 100 a√Īos del movimiento en Veracruz, el tema pueda retomarse con el mismo auge. En su momento, las huelgas de la costa tuvieron como victoria la aprobaci√≥n de una Ley del Inquilinato de Veracruz. Qu√© nos hace creer que a 100 a√Īos debe aspirarse a menos.

El DiŐĀa del Inquilino

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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