Ivonne Vargas

Ivonne Vargas

Laberinto Laboral

Los días pasan y seguimos aprendiendo a convivir con un virus. Nos entrenamos para lidiar —de alguna manera— con la inseguridad, con limitar nuestros movimientos cuando salimos; con poner nuestra seguridad en un cubrir bocas y a mantener la cabeza ‘fría’ para trabajar sin que el rendimiento y la productividad decaigan. 

Pero no hay situación que, llevada al extremo, esté exenta de efecto secundario. Así como el trabajo remoto ha sido oportunidad para reorganizar tiempos con la familia, ella otra cara de la moneda es que nos encontramos (pienso que hablo de millones) cansados, perdidos, quizá dispersos. Luchando para ser mínimamente productivos en avanzar las actividades. Ni qué pensar en Indicadores de Desempeño aspiraciones. El foco está en hacer y cumplir.

Lo resumo como esforzarnos más que antes para mantener el mismo rendimiento. A eso agregamos un estrés emocional por conservar el empleo, evitar el contagio, estar atento a la salud de la familia y (si se puede) ganar un  poco más. Y es así como el burnout (o sensación de estar quemado) hoy afecta a 63% de los trabajadores en el país y el deseo de desempeñarse en otro empleo, por desanimo, cambio de 2.3 posibilidades a 2.6. El rendimiento laboral en pandemia cayó un 13% en promedio, según se indica en el informe «Burnout: Causes and Cures» de Gallup. 

¿Hablamos de nueva productividad?

Es interesante dar un giro a qué entendemos por este concepto, porque, siendo realistas, el asunto hoy es; cuántas tareas puede hacer un colaborador sin perder lo que queda de bienestar tras la pandemia, me cuenta Estela Ortega, psicóloga por la Pontificia de Madrid y experta en temas de asertividad.

Nos hemos acostumbrado a ver la productividad como un concepto meramente económico, es decir, la posibilidad de obtener el máximo rendimiento con menos recursos. Con un empleado agotado, disperso, pensando en pérdidas, la productividad va en otro sentido; es la capacidad para observar y potenciar aquello que la persona mejor sabe hacer. Diría también que es la capacidad del líder para conectar la contribución de la empresa con lo que contribuye el empleado.

Llego a este concepto tras leer el documento de estrategia de Recuperación Post-Covid, publicado por Deloitte. Mi otra reflexión es que muchas empresas no se han percatado que al impulsar el concepto antaño de productividad —a costa de lo emocional se eleva el espiral descendente en el desempeño de una persona. 

Gallup en sus informes refiere que un empleado con bornout tiene menos confianza en su desempeño. En términos prácticos resulta que seguimos dando prioridad a terminar una tarea y no a cómo te sientes con lo que realizas, me cuenta Gabriel Alvarado, director general de Latinoamérica para UKG (Kronos), firma especializada en soluciones de Recursos Humanos.

¿Cómo aplicar este nuevo concepto?

Las organizaciones pueden empezar por desarrollar una cultura donde las emociones y el bienestar de los empleados tienen un lugar. El empleado máquina estaba bien en el siglo pasado, pero en el contexto actual no se puede subestimar la salud psicológica y su impacto, dice Alvarado.

Trabajar solo desde casa hace perder la referencia de cómo laboran otras áreas con las que estoy interconectado, y eso afecta el rendimiento. Una manera de tener información de los demás, sin improvisar, es comunicándose. Entre los colaboradores de UKG, según relata el director, una práctica común durante la pandemia ha sido tener reuniones /cenas virtuales, donde participa la familia del colaborador y se abordan temáticas variadas. “El equipo productivo hoy no es el de más horas, es el que comunica mejor entre sí y quien tiene a la cabeza un líder que observa y escucha”, propone Gabriel Alvarado.

El caso de esta empresa, como otros, nos recuerda que no somos seres disociados. Que la frase “los problemas no se llevan a la oficina” pues pierde sentido en un momento que millones de personas siguen trabajando desde casa con el desafío de ser más productivo en medio de un torbellino emocional. 

¿Las empresas escuchan para dar la vuelta al concepto de productividad? Checa algunos de los comentarios hechos por empleados sobre el manejo de la pandemia, por parte de las empresas, y que dio a conocer el WorkForce Institute, de UKG:

  • Tres de cada 10 empleados señalan que su empresa puede aprovechar mejor la tecnología para brindar flexibilidad, 
  • Un 36% de los empleados desea mejor comunicación sobre medidas de seguridad para los trabajadores esenciales y para los que están retornando. 
  • Recibir información transparente sobre objetivos y movimientos en la empresa; eso pide tres de cada 10 empleados, según se reportó en el ‘Hindsight 2020: concerns into 2021’. 

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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