• Algunas organizaciones dan por sentado que sus empleados más leales no pedirán un aumento salarial.
  • Pero a las personas no les basta con solo recibir elogios y, por supuesto, más tareas.
  • Las compañías requieren pagar un sueldo justo desde el inicio y no orillar a los profesionales a irse.
  • ¿Ya conoces nuestra cuenta en Instagram? Síguenos.

Cuando Michelle Reisdorf comenzó en el negocio de reclutamiento hace 26 años, era casi un hecho que las personas que se entrevistaban para un nuevo trabajo lo aceptarían, suponiendo que recibieran la oferta adecuada de sueldo. 

Pero en estos días, Reisdorf descubrió que eso ya no es cierto. Cada vez más, los candidatos solicitan puestos laborales sin intención de «abandonar el barco». Solo buscan conseguir una oferta que puedan usar para obligar a su empleador actual a darles un aumento salarial.

«Los candidatos están haciéndolo ahora más ahora que nunca», afirma Reisdorf, directora de distrito de la firma de personal Robert Half. 

«Se están cuidando a sí mismos, y debido a que tienen tantas opciones, realmente pueden explorar y usar lo que saben sobre otras compañías para obtener más en su situación laboral actual».

Los empleadores, como era de esperar, odian que las personas utilicen las ofertas de trabajo como «moneda de cambio» para tener un sueldo más alto. 

Si no hablaba en serio, se quejan los gerentes de contratación, no debería habernos hecho perder el tiempo. Y los jefes que luchan por armar contraofertas se quejan: ¿Dónde está la lealtad

El panorama

Pero, ¿qué dice acerca de la manera en que las firmas reparten aumentos si los empleados se ven obligados a conseguir otro trabajo antes de que sus jefes les paguen lo que valen? 

Esa estrategia puede funcionar para los empleadores en un mercado laboral normal, cuando es difícil encontrar un cargo nuevo, y mucho menos, uno mejor pagado. 

Pero durante el año pasado, en medio de un frenesí de contratación a nivel mundial, las personas comenzaron a darse cuenta de que ser leales a sus organizaciones no es rentable. 

Así que ahora están tomando el asunto en sus propias manos, solicitando trabajos que no tienen intención de aceptar. 

Es como amenazar con dejar una relación para obligar a tu pareja a apreciar lo que tiene. 

«No puedes culparlos», asevera Reisdorf. «Los empleados están descubriendo que hay una gran brecha entre donde están y lo que pueden obtener».

La pena por la lealtad

No es como si alguien quisiera pasar por una búsqueda de trabajo innecesaria. 

Desde escribir la carta de presentación hasta todas las aparentemente interminables entrevistas y negociaciones, revisar vacantes requiere mucho tiempo y esfuerzo. 

No es una tarea que se emprende a la ligera, a menos que sea tu única opción para obtener un aumento significativo.

Uno de los ejemplos es una de mis amigas. Mal pagada durante años, había estado pidiendo un gran aumento para que su sueldo llegara a lo que sentía que se merecía, pero fue en vano. 

Recientemente se entrevistó en un competidor, que le ofreció el incremento de salario que estaba buscando. Una vez que fue con sus jefes con la oferta externa, inmediatamente le otorgaron el aumento que quería. 

Como generalmente le gusta su trabajo, accedió a quedarse. Pero el proceso aún la dejó un poco resentida. ¿Por qué tuvo que pasar por esa terrible experiencia solo para recibir una compensación justa? Si su empleador le hubiera dado lo que se merecía desde el principio, todos se habrían ahorrado mucho drama. 

Dar a la gente lo que se merece

En las mejores empresas, el estándar de oro es dar a todos lo que se merecen desde el principio, lo que incluye el sueldo. 

Los empleadores inteligentes comparan regularmente sus propios salarios con los del mercado, eliminando proactivamente cualquier brecha entre lo que ganan sus trabajadores y lo que podrían obtener si se fueran a otra parte. 

Recientemente, dado que los sueldos aumentaron tan rápidamente durante la Gran Renuncia, algunas organizaciones incluso comenzaron a revisar sus tabuladores varias veces al año para mantenerse al día con el mercado.

«Las empresas que están haciendo un buen trabajo para retener a su personal recompensan el desempeño durante todo el año», destaca Nick Louca, quien dirige la oficina de Nueva York en la empresa de reclutamiento Robert Walters. 

«No debería tener que amenazar con irse para obtener el dinero que se merece».

La palabra operativa es «no debería». Para la mayoría de las organizaciones, el «libro de jugadas» estándar de Recursos Humanos sigue siendo el mismo que durante años: contratar empleados a la tarifa vigente y luego repartir aumentos anuales relativamente pequeños, que han promediado alrededor de 3% durante la última década. 

Como resultado, cuanto más tiempo permanece alguien en una firma, más se desvincula la compensación de la persona de lo que podría ganar en el mercado. La lealtad a su empleador es un «juego de tontos».

El alza de sueldo es un «sueño» que las empresas no suelen cumplir

Las compañías siempre supieron que estaban estafando a los empleados que permanecieron con ellas por más tiempo, pero el mercado laboral al «rojo vivo» que surgió en medio de la pandemia de coronavirus expuso el secreto para que todos lo vieran. 

Desesperados por atraer trabajadores con experiencia, los empleadores comenzaron a ofrecer un sueldo que se habría considerado escandaloso hace solo unos años. 

E incluso cuando el frenesí de contratación se ha desacelerado y los despidos han aumentado en los últimos meses, la disparidad salarial entre los nuevos empleados y los existentes se ha mantenido estable, alrededor de 7%. 

«El mercado laboral sigue funcionando muy bien», asevera Jay Denton, director de análisis de LaborIQ, un proveedor de datos de compensación.

Por otra medida, los destinos de los que cambian de empleo y los que se quedan en él han divergido aún más. 

A medida que avanza la temporada de revisión anual, las personas que permanecen en el trabajo pueden contar con un gran aumento para que sus salarios alcancen la paridad. 

Pero tengo malas noticias: como escribí en octubre, las encuestas indican que los empleadores planean aumentar sus presupuestos salariales en un promedio de solo 4% en 2023. Ten en cuenta la inflación, que llegó a 7.7% en ese mes. Eso equivale a un caída considerable de los ingresos reales.

Esto significa que los empleados todavía tienen un gran incentivo para ir a buscar trabajo como un medio para obtener un aumento de sueldo de su empleador actual. 

Lo más probable es que, en el mercado actual, los jefes se sientan obligados a igualar la oferta de un competidor. 

«Debido a que es tan difícil encontrar un buen talento, si se trata de un buen empleado, considerará lo que sea necesario para que funcione», puntualiza Reisdorf, el ejecutivo de Robert Half.

¿Te arriesgas a molestar a tu jefe? 

En el corto plazo, jugar el campo para obtener un aumento de sueldo podría generarte un gran pago. 

Pero, ¿es un buen movimiento para tu carrera a largo plazo? Los reclutadores de empleo no lo creen así. Todos los reclutadores con los que hablé generalmente aconsejaron no aceptar una contraoferta salarial de tu empresa actual si consigues un nuevo trabajo en otro lugar. 

Por supuesto, a un reclutador le interesa que los candidatos acepten los nuevos empleos que se les ofrecen, pero vale la pena escucharlos. 

Para empezar, señalan, el dinero rara vez es la única razón por la que las personas buscan un nuevo cargo. 

Por lo tanto, un salario mayor no resolverá el problema subyacente que tienen con su trabajo actual, ya sea una cultura corporativa tóxica, la falta de privilegios para trabajar desde casa o un mal jefe. 

E incluso si el dinero es el punto conflictivo, obligar a tu jefe a darte un aumento podría costarte a la larga. Claro, tu gerente puede sentir que tiene que igualar la oferta más alta, pero podría terminar guardando rencor. 

«Si saben que estás comprando, siempre estarán preocupados», expone Gregg Salkovitch, fundador de Right Choice Resources. «Rompe mucha confianza».

La pérdida de confianza no solo significa que las cosas se pondrán incómodas entre tu jefe y tú. Podría tener implicaciones para la seguridad de tu trabajo en caso de una recesión. 

Y una recesión es exactamente hacia donde parece que nos dirigimos. Aunque todavía hay muchos trabajos disponibles, los expertos esperan que los despidos aumenten en 2023.

«Si un profesional solo está tratando de aprovechar un salario por encima del mercado de otro empleador», da a conocer Denton de LaborIQ, «y se lo presentan a un gerente teniendo que tomar decisiones difíciles sobre los despidos, podrían haber facilitado el trabajo del gerente». 

Esos son argumentos persuasivos, y probablemente ciertos, en algunos casos. Pero no estoy seguro de acuñarlos. Se basan en una suposición antigua: mostrar lealtad a tu empleador es la mejor manera de avanzar en tu carrera y con tu sueldo. 

Pero la pandemia ha cambiado esa norma y la reemplazó con algo nuevo. Conozco a muchos jefes que ya asumen que los miembros de su personal están constantemente buscando y aceptan el baile de oferta y contraoferta como una parte normal del negocio. 

¿Y por qué los empleadores deberían tomar como algo personal que sus trabajadores busquen empleo? 

Después de todo, una relación comprometida requiere devoción de ambos lados. 

Al principio de la pandemia, los empleadores se involucraron en lo que probablemente fue la ronda más rápida de despidos masivos en la historia. 

Luego, cuando la economía del mundo y en algunos países como Estados Unidos se recuperó, ofrecieron grandes aumentos a los nuevos empleados sin recompensar a los más leales. 

En el Gran Replanteamiento de la pandemia, los trabajadores se han dado cuenta de que su devoción se da por sentada. Están tratando su empleo como lo harían con una pareja negligente: si te gustó, deberías haberme dado el anillo.

O quizás una mejor analogía son los deportes profesionales. Los jugadores solían permanecer en un equipo durante toda su carrera. Luego vino la agencia libre y los salarios se dispararon, no solo para los que compraban, sino para todos. 

En los cinco años que siguieron a la agencia libre en Major League Baseball (MSB), los salarios promedio se dispararon a 185,651 dólares desde 76,066 dólares. Resulta que la independencia paga mucho mejor que la lealtad.

Ahora los trabajadores de oficina están haciendo el mismo movimiento. 

«Se han dado cuenta de que el empleo ya no es un lugar seguro», destaca Allyn Bailey, directora ejecutiva de la plataforma de contratación SmartRecruiters. 

«Así que los empleados ahora han ajustado esa relación. Ya no es una relación paternal. Todos pasaron de ser jugadores franquicia a agentes libres». Y lo que la agencia libre le contesta a su empleador es: la lealtad no es gratis; tiene un precio y es el sueldo.

AHORA LEE: 4 cosas que puedes poner en tu currículum aunque no tengas experiencia profesional

TAMBIÉN LEE: Cómo detectar a una persona manipuladora que puede acabar con tu carrera

Descubre más historias en Business Insider México

Síguenos en FacebookInstagramLinkedInTwitterTikTok y YouTube

AHORA VE: