Miguel √Āngel √Āngeles

Miguel √Āngel √Āngeles

Una ballena blanca yace sobre una playa. Toda la luz sobre ella y en ese reflejo, todo el mundo. Pasa el día y con él: pasamos quienes habitamos este planeta.

Esto no es una poes√≠a. Es una noticia a la que nos hemos acostumbrado. El √ļnico agente diferenciador es que en este caso, quien protagoniza la historia es un ente que adem√°s de todo podr√≠a ser un personaje m√°s peculiar de lo que por s√≠ ya es una ballena jorobada. En su momento, hoy ya desmentido, se pens√≥ que podr√≠a tratarse de una muy famosa ballena albina que desde 1991 ha fascinado al mundo, un esp√©cimen al que han llamado Migaloo.

Migaloo es un macho. La ballena encontrada en la playa de Mallacoota en Australia, no. The Guardian ya lo aclaró. Yahoo también. The Mirror. Fin de la historia. Aquí se necesita otra imagen. Otra imagen.

Y otra.

Y otra m√°s.

Porque probablemente para el momento en que esta historia llegue a la pantalla en la que est√° siendo desplegada, sea una historia que suena a a√Īos de distancia.

Y no.

Una de las muchas cosas que hace pensar el caso de Migaloo es la manera tan r√°pida en la que creemos y consumimos esa marea de informaci√≥n que creemos relevante. Experimento: ¬Ņcu√°ndo sucedi√≥ la terrible trifulca en el estadio La Corregidora de Quer√©taro? ¬ŅCu√°ndo fue asesinada Lesvy Berl√≠n Osorio? ¬ŅCu√°ndo es que se intent√≥ rifar el avi√≥n presidencial?

Responder correctamente a cualquiera de estas tres preguntas habla muy bien de quien lee esta columna. Pero, dudar apenas de una de ellas es una clara muestra de la manera en que consumimos y sin siquiera digerir, dejamos pasar información que podría -y debería suponer- un parteaguas en la historia de este país. Pero no pasa así.

No pasó con Greta Thunberg.

No pasó con Malala Yousafzai.

No pasó con los 43.

No pasó con Lozoya.

Y sigue sin pasar con los feminicidios, ecocidios y masacres que cada día acontecen en este país.

Razones hay muchas, pero una de las principales es la manera en que seleccionamos eso que nos informa sobre el lugar que habitamos. Un ejemplo: todos los días, desde Palacio, el presidente Andrés Manuel López Obrador gana aplausos y abucheos. En eso, en eso, se concentra mucha de la atención del día.

Otro ejemplo: todos los días desde hace ya meses, gente muere como consecuencia del conflicto bélico que define esta década, entre Ucrania y Rusia. Pero la atención en estos días está más enfocada en las fotografías de Annie Leibovitz para la revista Vogue que hizo de la primera dama y el presidente de Ucrania, Olena Zelenska y Volodymyr Zelenskyy.

Un ejemplo m√°s: mientras el m√°s reciente episodio relacionado sobre el Tren Maya sigue siendo algo relacionado con el inminente ecocidio que tantos especialistas han se√Īalado, la conversaci√≥n, en realidad tiene m√°s que ver con Chico Ch√© o con el vestido con el que Beatriz Muller asisti√≥ a la Casa Blanca.

Y ejemplos así sobran.

Esta no es una columna pensada para abonar a una corriente b√≠fida y polarizante del tipo de pensamiento que ha definido estos √ļltimos a√Īos. Chairos y fif√≠s no son conceptos que tengan relevancia. Oposici√≥n fallida y triunfante 4T tampoco. La idea de un espacio como este es ser una ant√≠poda a esos puntos que paralizan la posibilidad de que elevemos una conversaci√≥n que de verdad nos incluya como entes habitantes pensantes y sintientes de un lugar que construimos de manera colectiva y que se llama M√©xico.

Porque tenemos que hablar m√°s del ecocidio que estamos permitiendo que suceda.

Porque tenemos que cuestionar cómo cambiar el hecho de que somos como país el epicentro de los feminicidios y los asesinatos de periodistas a nivel mundial.

Porque tenemos que imaginar desde lo político cómo podemos lograr vernos representados en quienes deciden el futuro del país más allá de todo lo que bulle en el día a día.

Porque tenemos que problematizar la manera en que se manejó la pandemia de Covid y la forma misógina y homofóbica en que se está tratando a nivel mundial la emergencia sanitaria desatada por la viruela del mono.

Porque somos un pa√≠s distinto a lo que nos ense√Īaron que fuimos.

Esta es una antípoda colectiva.


Antípoda de propuesta:

Hace unos d√≠as, un hombre acad√©mico, blanco y presumiblemente heterosexual, cuyo nombre no es necesario mencionar, decidi√≥ que era posible dar una lecci√≥n sobre literatura a Cristina Rivera Garza durante su discurso al otorgar el Premio Xavier Villaurrutia a la escritora. ‚ÄúTres acercamientos cautivantes‚ÄĚ mencionaba el personaje en cuesti√≥n sobre una obra que versa en torno al feminicidio de Liliana Rivera Garza, hermana de la autora. El m√°s pol√©mico por mucho, estuvo relacionado con su percepci√≥n personal sobre la manera en que el personaje feminiicida hab√≠a sido ‚Äúopacado‚ÄĚ.

Un hombre blanco y presidente de la Sociedad Alfonsina -un hombre al fin- corrigiendo a una autora reconocida a nivel mundial. Otra vez.

Como tantas veces antes.

La trifulca en redes fue un fen√≥meno interesante pero alejado de lo que ya consideramos com√ļn.

Sugiero mejor hablar del libro, en el cual √Āngel G√≥nzalez Ramos, presunto acusado del feminicidio de Liliana Rivera Garza (nunca, nunca hay que dejar de nombrar a las v√≠ctimas) no enfrent√≥ proceso nunca. En caso de seguir vivo, sigue por ah√≠: viviendo.

Aquí una imagen que da a conocer la autora del libro, en sus redes sociales.

Antípoda colectiva

Las opiniones publicadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan ninguna posición por parte de Business Insider México.

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