• Desde películas y videojuegos para adultos que usan realidad virtual, a sitios de encuentros casuales digitales, cada vez hay más formas de vivir la sexualidad a través de la tecnología.
  • Estos avances han creado la digisexualidad, que es toda actividad o placer sexual obtenido a través de la tecnología.
  • Si una gran parte de tus interacciones sexuales con otras personas se llevan a cabo con prácticas como el sexting o webcams, podrías considerarte, hasta cierto punto, un digisexual.
 

La tecnología se ha adentrado en prácticamente todas nuestras actividades cotidianas. Desde la manera en la que nos comunicamos (Whatsapp), a cómo pedimos comida (servicios como Uber Eats o Rappi), por lo que era de esperarse que, tarde o temprano, terminaría por meterse en nuestras relaciones amorosas y sexualidad.

Más allá de las aplicaciones de citas, utilizadas por 91.1 millones de mexicanos, de acuerdo con un estudio de The Competitive Intelligence Unit realizado en febrero de 2019, la idea de tener relaciones amorosas y o sexuales a través de la tecnología avanzan a niveles que parecen salidos de películas de ciencia ficción.

La realidad virtual y el sexo

La tecnología de realidad virtual se ha hecho sumamente popular en cuanto a sexo se refiere. Pornhub.com, por ejemplo, lanzó desde 2016 un canal gratuito enfocado únicamente a este tipo de entretenimiento adulto.

A su vez, países como Japón se han valido de este tipo de tecnología para impulsar con videojuegos y películas a la industria erótica. Títulos como «VR Kanojo» son ejemplo de esto.

Sakura Yuuhi, la novia virtual de los jugadores de «VR Kanojo». Steam

VR Kanojo se juega con un casco de realidad virtual y simula una perspectiva en primera persona, con los controles funcionando como las manos del usuario. El jugador interactúa con su novia virtual de 18 años, Sakura Yuuhi, en varios escenarios; desde estudiar hasta ayudarle a escoger ropa.

Sin embargo, la idea central de este título es emular una relación de pareja, por lo que no se inmuta en incluir situaciones que derivarán en relaciones sexuales gráficas.

3DXChats

Otra área que empieza a ganar popularidad son los juegos en línea de simulación sexual. En juegos como “Bonecraft”, “3DXChat” o “Red Light Center”, uno puede escoger ser representado por todo tipo de avatares (hombre, mujer, humano… o no.) y se puede interactuar con otras personas conectadas para llevar a cabo una amplia variedad de actividades sexuales.

¿Amor de lejos? Que entren los teledildónicos.

No todo el sexo virtual tiene que ser con personajes de computadora o en sitios extraños con desconocidos ocultándose tras avatares. También puede ser a distancia con tu pareja, y para eso existen los teledildónicos.

Estos son dispositivos desarrollados para el sexo remoto, donde las sensaciones táctiles se transmiten a través de un enlace de datos entre los participantes. Dicho de otra manera, vía control remoto.

Este tipo de dispositivos pueden ser una opción más saludable en términos de intimidad, ya que pueden ser utilizados con una pareja de confianza, permitiendo disfrutar de una vinculación real con otra persona.

Imagen del menú de un teledildónico. Eduardo del Ángel

“Esta tecnología es de gran ayuda porque son juegos a larga distancia con una persona que sí desea tener contacto, aunque siga siendo una interacción y un vínculo a través de la tecnología”, explica a Business Insider México Edelmira Cárdenas, máster en sexualidad.

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La digisexualidad: el fetiche moderno.

Este término fue usado por primera vez por los doctores Neil McArthur y Markie L.C. Twist en su investigación titulada «The Rise of Digisexuality: Therapeutic Challenges and Possibilities» y, de acuerdo con ellos, la digisexualidad es toda actividad o placer sexual obtenido a través de la tecnología.

Básicamente, si una gran parte de tus interacciones sexuales con otras personas se han llevado a cabo a través de prácticas como el sexting o webcams, podrías considerarte, hasta cierto punto, un digisexual.

A su vez, existen grados más extremos de la digisexualidad. Casos específicos serían el de Akihiko Kondo, un hombre japonés que se casó con un holograma de la cantante virtual Hatsune Miku, o Zheng Jiajia, ingeniero de inteligencia artificial chino que construyó a un robot con la cual casarse a falta de una pareja.

Un concierto de Hatsune Miku en Toronto, Canadá. YouTube/
xtokashx

Este tipo de acciones son, de acuerdo con Edelmira Cárdenas, un fetiche y no realmente una orientación sexual. Ya que se están enamorando de un objeto que les ayuda a satisfacer sus necesidades sexuales, más no afectivas.

¿Cómo afectan estas tecnologías a nuestras relaciones?

“Podrían aislarnos de una realidad que también es importante experimentar”, advierte la máster en sexualidad. “Te puede convertir en una persona perezosa para vincularte, para convivir, y para buscar una aventura sexual real.

«Mucha de esta tecnología, si no se sabe controlar, puede aislar de posibilidades de encuentro, de aprendizaje, de descubrimiento y, sobre todo, de placeres sexuales”, continúa Edelmira.

Sin embargo, también existen ciertos beneficios.

“El gran beneficio es que acortamos distancias y podemos tener entrenamiento sexual, esto último puede ayudar a personas que quizás sean muy introvertidas. Antes era el invítate el café, mándale unas flores, llévale serenata, etc. Hoy, con tan solo un dedo, como en Tinder, podemos tener tres o cuatro citas a la semana sin la necesidad de ir a un antro.”

Al final, como todo en la vida, existen cosas positivas y negativas con respecto a estas nuevas tecnologías sexuales, pero, en palabras de la experta, “todo está bien mientras sea una herramienta de placer y no un instrumento de tortura.”

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